Caos, educación y autoridad (2)

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El temor de los gobiernos post dictadura a los sindicatos (hay 205 registrados) de choferes del transporte público –hoy convertidos en grandes federaciones (hay 12) y empresas privadas- es en gran medida responsable de caos vehicular que convierte las calles y avenidas de la Capital y otras ciudades del país en un verdadero pandemonium.

Desde Balaguer en el ’61 hasta la fecha los sindicatos, federaciones, empresas de choferes del transporte público le ‘han doblado’ el pulso a los gobiernos bajo amenazas de paralización del ‘concho’. Los gobiernos prefieren no ‘meterse’ con los choferes del ‘concho’ y por ello les dan toda clase de privilegios, como violentar todas las leyes que rigen el tránsito, como no tener que usar el cinturón de seguridad, que el estado de sus vehículos no tengan que ser ‘chequeado’ cada año. Pero también asignaciones de combustibles, por ejemplo.

Los agentes de tránsito ‘no se meten’ con los choferes del ‘concho’, les tienen miedo. Son los ‘dueños del país’, como los bautizara el fallecido periodista Radhamés Gómez Pepín. Los demás conductores les ‘soportan’ sus abusos, ‘travesuras’, ‘malacrianzas’, porque los insultan, los agreden. Son ‘padres de familia’ a quienes hay que soportarle ‘todo’ lo que les venga en ganas. Y las autoridades no los enfrentan porque si pretenden meterlos en orden, paralizan las calles.

Es una clase trabajadora, de muchos hombres, y mujeres, que se fajan ‘de campana a campana’, como dice el refranero. Pero hay muchos de ellos que son intolerantes, desaprensivos, abusadores. Y hay no pocos dirigentes de sindicatos, federaciones, empresas del transporte público que viven de la explotación de un terror callejero, ciudadano, político establecido por décadas y que parece que nadie quiere, ni le importa, corregir.

Más de 40 mil carros del ‘concho’ y ‘voladoras’, muchos de ellos en muy mal estado, abarrotan las vías, violentando los mínimos principios de convivencia, causantes de grandes entaponamientos y provocando que el irrespeto a las leyes de tránsito se multiplique.

Del total de unos 4,5 millones de vehículos registrados oficialmente, el 30 por ciento son automóviles y, de ellos, unos 25 mil de los dedicados al ‘concho’ pasan de 25 años de fabricación. Muchos no tienen luces, no usan el cinturón de seguridad, tienen puertas, bonete o bompers de otro vehículo y de otros colores, los asientos estan rotos y, lógicamente, sin el registro de la ‘revista’.

Este problema, muy serio, multifactorial y multisectorial es uno de los principales causantes del caos, la falta de educación y de autoridad que caracteriza la circulación vehicular, sin cuya solución será más que imposible ordenar el tránsito. (Seguiremos sobre el tema).

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