Washington Heights fue categorizada como ‘zona amarilla’ de alto riesgo por salto en casos de COVID-19

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La ‘Pequeña República Dominicana’ en el Alto Manhattan ya ha sido categorizada por las autoridades de Salud de Nueva York como una ‘zona amarilla’ de riesgo por el COVID-19, en medio de un alza en el promedio de positividad que ya escaló a una tasa preocupante del 3.30%, específicamente en el vecindario de Washington Heights.

El gobernador Andrew Cuomo puso este lunes el dedo en esta nueva área en el mapa de las ‘zonas calientes’, que muestra el ascenso de infecciones por coronavirus en la Gran Manzana, y en donde también destacan áreas de Queens como Jackson Heights con 3.15% de promedio de contagios y Astoria disparándose con el 4%.

“¡Estamos viviendo días muy peligrosos! ¡La tasa de creciente de este virus nos obliga a tomar estas medidas. Y dolorosamente todo indica que vendrán en secuencia otras más!”, subrayó el mandatario estatal.

Estas áreas puestas en alerta, que podrían en cuestión de días tornarse a color naranja si el contador de nuevas infecciones no se detiene, tienen algo en común: la mayoría de sus habitantes son familias de origen hispano. Y en el caso del eje Washington Heights-Inwood es el epicentro quisqueyano de la ciudad de Nueva York.

Primera ‘zona caliente’ en Manhattan
Los datos que proporcionan los resultados de las pruebas para cada código postal de la Gran Manzana desde el 11 de noviembre, revelan que el porcentaje de pruebas de coronavirus que dan positivo en los códigos postales 10040 y 10033 en el norte de Washington Heights, son los más elevados de todo Manhattan.

Específicamente, el código postal 10040 que incluye la calle 187 oeste del Alto Manhattan, subiendo hacia el norte hacia todo el sector conocido como Fort George, se ha mantenido con el nivel de infectados más alto en este condado y saltó a la segunda tasa de positividad más alta en toda la ciudad de Nueva York, con un 5.23%, especifican los reportes oficiales.

Esta es la primera zona de ‘micro-localidades’ designada por el gobernador Cuomo en Manhattan, lo que significa que debe mantener un 50% de capacidad en las iglesias, 25 personas máximo para reuniones no residenciales, los negocios no esenciales permanecen abiertos y cuatro personas como máximo por mesa para cenar en el interior y al aire libre.

Se establece también que las reuniones familiares no superen las 10 personas.

En la transitada avenida St Nicholas, el comerciante dominicano Josué Díaz Feliz, de 65 años, residente del enclave dominicano más importante de la Gran Manzana, tiene “una teoría muy personal” acerca de las razones por las cuales en su vecindario se ha disparado de una manera significativa los contagios.

“Desde que abrieron los vuelos para Santo Domingo esto es un ‘entra y sale’ de gente. Para volar hacia allá debes tener una prueba negativa, pero de regreso no necesariamente existe un control riguroso. Y en la isla el virus está descontrolado. Ahora muchos están planificando irse para Navidad. Después de las fiestas todo estará peor”, opina Josué quien vive en el Alto Manhattan desde hace 20 años.

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