Leonardo Faña saldrá más fortalecido

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1 – Me ha causado extrañeza, que en diferentes medios de comunicación se haya estado repitiendo (unas veces con mala fe, y otras por ignorancia o ingenuidad), que con la acusación de acoso sexual que una “dama” incoase contra Leonardo Faña, se ha le hecho un daño irreparable a este profesional de la agronomía, tanto, aseguran ellos planteando erróneamente, que ya Faña no puede ser repuesto en su posición de Director del IAD aunque salga inocente de la susodicha acusación, puesto que un funcionario con una reputación en entredicho, no conviene a la imagen ética que nuestro presidente Luis Abinader ha enarbolado como norte de su gobierno.

2 – Entiendo por un daño irreparable para una persona, cuando se ha perdido un órgano del cuerpo, por ejemplo, un brazo, una pierna, un ojo, etc., o sí, inocente, se ha pasado 5,10,15, o más años en la cárcel, que son años perdidos que nadie puede devolverlos, porque el tiempo pasado no hay forma de recuperarlos. Pero que me digan a mí, que el daño moral ocasionado por una acusación, que luego resulta falsa y que al efecto el acusado es descargado sin haber perdido un órgano de su cuerpo, y sin haber pasado años en la cárcel, en este caso me resulta ilógico pensar, que a esa persona se le ha hecho un daño irreparable, que tendrá una mancha de por vida, la cual lo afectará para seguir desarrollando su existencia tal como lo hacía antes, por causa del pesado lastre que arrastra frente a una sociedad tan cívica, ética, recta, moralista y hasta creyente, que por ello, siempre lo verá con ojerizas.

3 – Si un individuo después de pasar 20 años encarcelado se le suelta, porque por métodos nuevos de investigación se ha comprobado su inocencia, sería injusto, que una vez libre, la sociedad condene a este individuo al ostracismo por su pasado en prisión, puesto que lo lógico sería, que la sociedad le pida perdón a este individuo y lo compense por todos los daños morales y físicos sufridos. Igual interpretación le doy al caso del agrónomo Leonardo Faña.

4 – Si una reputación ha sido dañada no es la de Faña, al contrario, esta ha salido más fortalecida; y su persona con una experiencia que le servirá para comprender muchas cosas de la política, que para él eran impensables. No hay crimen perfecto. Todo crimen deja rastro. Cuando la joven expuso que Faña la endrogó, habló mentiras (amén de otras), ahí se le cayó el caso. Faña no es hombre de semejante bajeza.

5 – Restablecido en su posición de director del IAD, Faña tiene que actuar con más precaución y sagacidad, frente a los poderosos e inescrupulosos enemigos que enfrenta. Desgraciadamente, la política en nuestro país está muy distante de ser la ciencia y la actividad más noble a la que pueda dedicarse un ser humano.

6 – En nuestro país, la política es sucia, y quienes la asumen son perversos en grado sumo. Traer a Quirino para destruir al compañero de Partido, engañar a los candidatos del Partido para luego alevosamente proclamar a otro ajeno a la contienda, el presidente y el Procurador de la República armar en plena televisión una patraña para dañar a la magistrada Mirian German, solicitar el PGR a Ángel Rondón incluir de alguna manera al candidato Luis Abinader entre los sobornados por Odebrecht, contra acusar a Marino Zapete, formar mafias para saquear al Estado, robar tanto descaradamente, todo esto nos dice, que la gente que quieren la cabeza de Faña son capaces de todo y cualquier cosa. Para este tipo de gentuza, valerse de una mujer para falsamente acusar de acoso sexual a alguien que estorba sus negocios, es paja para las garzas. Enfrentar estas mafias que controlan los millonarios negocios que se dan a través del sector agropecuario, lo mismo que desenmascarar las visitas sorpresas, y quitar los equipos y maquinarias del IAD en manos de capos, no es fácil ni cualquier cosa; y quien lo haga, se gana poderosos y peligrosos enemigos.

7 – Por todo lo dicho precedentemente, y frente a los hechos, ahora le toca al amigo Faña sanar la herida emocional que le ha producido la turbulencia de la falsa acusación. Yo sé que él lo hará sin odios y perdonando a la Eva que hizo semejante desaguisado contra su persona. Y lo hará, porque el Faña que todos conocemos, está por encima de estas miserias humanas. La reputación autentica, como la del agrónomo Leonardo Faña, es como la flor de loto, que ningún lodo, ni fango, afecta la pureza de su blancura.

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