El 9-1-1: negligencia, indiferencia y maltrato a las personas que reclaman asistencia

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El comentario es recurrente. Se escucha en las filas, en los breves encuentros que el distanciamiento pauta. De manera fugaz la queja se cuela y es difundida en algún programa de radio o por un tuit, pero de nuevo el silencio.

Prima la cautela, nadie quiere interferir la complacencia con las ejecutorias de la nueva administración. Algunos temen interrumpir la quietud mediática y exponerse al desagradable sambenito de aguafiestas.

Empero, con la prudencia que el momento exige, son frecuentes las quejas por la negligencia, indiferencia, maltrato a las personas que reclaman asistencia al Sistema Integrado de Emergencias y Seguridad (SNES-911).

La Ley 140-13 instaura en la República Dominicana el SNES. El texto considera emergencia: “toda circunstancia urgente de necesidad o catástrofe que pueda comprometer la vida, libertad, seguridad e integridad de las personas físicas o jurídicas, o la de sus bienes, y que exija objetivamente un auxilio inmediato.”

Más allá de la contaminación sónica y la imposibilidad de regular la bulla, usuarios decepcionados cuentan el desprecio a la solicitud de auxilio. Relatan experiencias terribles que comprometen vida y bienes. Emergencias descartadas por un personal displicente y con la arrogancia de la ignorancia.

Uno de esos casos afectó a una familia, cuya vivienda está ubicada en el Residencial Aurora- Arroyo Hondo-. Ocurrió en la madrugada del 30 de enero.

Después de escuchar el sonido de cristales rotos, una joven madre sale de su habitación para encontrarse frente a frente con uno de los autores de robo agravado por la nocturnidad, escalamiento y fractura. De inmediato, vuelve al espacio donde dormía junto a sus dos niños. Asegura la puerta y marca el 911.

La operadora especula que puede ser un vigilante del residencial donde habita. Pregunta datos y promete.

La aterrada víctima envía mensajes a vecinos y a familiares que continúan la cruzada solicitando auxilio al 911. Una pariente llama, se entera que no tienen registros de las súplicas anteriores. Repite detalles. Quinta llamada, la operadora confiesa que los salvadores están extraviados. Pide información más concreta, demanda rapidez porque tiene más reclamos.

El reloj adelanta, no para los niños ni para la mujer, atormentada además, porque sus padres, dormidos en otra habitación, estaban ajenos al peligro. Un sobrino logra llegar armado, los delincuentes habían escapado con el botín.

Amanece, se enteran que el vecindario ha sido azotado y que también hubo reiteradas llamadas al 911, sin reacción. El sistema no respondió.

Poco importó el toque de queda. Con o sin anuencia de los que deben preservar el orden, los bandidos actuaron sin inconveniente.

UNA JOYA

El SNES es una de las joyas de la administración pasada. Osadía que pretendía enfrentar la tradición de ineficiencia, concusión y penuria de la PN, AMET, de los servicios de Salud Pública, del Cuerpo de Bomberos.

Su creación no fue capricho, obedeció a los requerimientos de la Estrategia Nacional de Desarrollo que procura reducir el número de homicidios para el año 2030.

Después de la desconfianza e incredulidad, recibió el reconocimiento hasta de los más pertinaces opositores. Poco a poco, las peticiones al 911 se hicieron habituales y las respuestas, atinadas, rápidas. El éxito de la implementación en el DN propició la extensión a otras demarcaciones y así se ha hecho.

Antes de la promulgación de la Ley 140, el 25 de septiembre 2013, el Decreto 17, publicado el 14-01- 2013, declara de “alto interés, la existencia de un Sistema que permita al Estado, mediante el uso de las tecnologías de la información y comunicación, responder las urgencias que se les presenten a los ciudadanos, a través de los servicios de emergencia establecidos al efecto.”

El presidente de la República no ha incluido el SNES en la lista de instituciones que serán eliminadas durante su gestión. Estuvo en Mao-19.11.2020-, en el acto de inauguración del SNES para la provincia Valverde, de modo que avala su permanencia. Entusiasmado, proclamó: “el 911 garantiza una atención rápida, profesional y eficiente ante cualquier situación de riesgo.” ¿Quién quiere entonces, desacreditar el SNES- 911-? ¿Por qué?

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