Restaurantes de NYC reabrieron este viernes el servicio interior “pendiendo de un hilo”

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En diciembre pasado, luego que el gobernador Andrew Cuomo anunciara el cierre del servicio interior en los restaurantes de la ciudad de Nueva York, ante el aumento de contagios del COVID-19, José Luis Chávez sintió que le “dieron un hachazo” en la cabeza.

Su restaurante Mission Ceviche, el sitio de renombre de la calle 72 con Segunda Avenida en Manhattan, al que desde el 2018 le puso el alma, el corazón y la sazón, tuvo que cerrar en plena época de frío por el coletazo de la pandemia. La tristeza, la rabia y la decepción se apoderaron del joven empresario venezolano, quien llegó a la Gran Manzana en febrero del 2012, arrastrado por el amor hacia su esposa, a quien conoció en Perú, donde estaba estudiando cocina.

Y este viernes 12 de febrero, tras dos meses de permanecer totalmente cerrado, sin recibir un solo dólar de ingresos y con las deudas al cuello, el dueño del restaurante Mission Ceviche, donde solían trabajar 35 empleados, respiró con un poco de alegría, al sentir que su negocio al menos llegó vivo al día en que Cuomo autorizó de nuevo la reapertura del servicio interior de los restaurantes en la ciudad. La queja suya y la de los dueños de miles de restaurantes que funcionan en los cinco condados es que se haya dado luz verde a la apertura interior solo con 25% de capacidad y no por lo menos con el 50%, lo que para muchos será una diferencia entre seguir adelante o la muerte de sus empresas.

A pesar de ello, José Luis Chávez se declara contento, y con esperanzas.

“Venimos de una tremenda paliza, porque este señor (Cuomo) tomó decisiones equivocadas con nuestros negocios, pero al menos no nos soltamos. Nos mantuvimos de un hilo en medio de casi un año desde que empezó la pandemia, donde ha reinado la incertidumbre total, pero al mismo tiempo, aunque no es suficiente el 25 por ciento de clientela, es emocionante, porque es lo que amamos. El problema es que no tenemos certeza de lo que vaya a pasar”, confesó el chef, mientras terminaba de organizar las mesas y el lugar para recibir de nuevo a su clientela.

“Perdimos todo”
El cocinero, quien es hijo de padre peruano y madre colombiana, confesó que todo el cierre del servicio interior en su negocio, que dejó la orden de la Administración estatal en diciembre, lo ahorcó más justo cuando la crisis del coronavirus ya le había dado otros golpes certeros a su negocio. Hoy se declara con ilusiones, pero con moretones y el dolor de haber perdido otros locales.

“La pandemia nos agarró justo cuando llevábamos siete meses con este restaurante, generando números positivos, y con otros dos puntos abiertos primero, en Meat Packing y en SoHo, con unos 50 empleados en los tres locales, pero aparece la pandemia y nos da ese golpe en la nuca”, dijo el chef. “Cerramos a los cuatro meses el Meat Packing District y el de Soho murió. Se acumularon cinco meses de renta. Y con otro sitio que abrimos en Connecticut, solo duramos cuatro meses abiertos. Tuvimos que cerrar hace dos semanas. Perdimos todo. No tenemos un solo dólar”.

Chávez agrega que este viernes han querido mantenerse, tanto él, su socio y sus empleados, con mente positiva, para tratar de renacer en medio de las cenizas, y a sus clientes, los recibieron con el menú tradicional, al igual que con un ceviche de langosta, con leche de tigre de Jamaica, para meterle un poquito de amor a la fecha.

“Hay que mantenerse positivo. No podemos perder las esperanzas porque si yo pierdo las esperanzas, pierdo todo. Pero no creo que vaya a volver a ser como antes, va a ser algo diferente, porque no me imagino a Nueva York destruida, sino que vamos a seguir sacando la cabeza a flote, terminar de pagar la inversión que se hizo y luchar por nosotros y por mis empleados”, comentó el venezolano, quien confesó que incluso en Mission Ceviche, el único restaurante que le queda, está debiendo renta del local.

Por ello, y en un llamado desesperado, el empresario pidió al Gobernador que no les siga apretando la correa a los pequeños negocios como el suyo, porque a pesar de tener esperanza, le preocupa que si no se levanta la capacidad de clientela al menos al 50%, en unos meses se queden sin aire y tengan que cerrar, y perder
del todo el proyecto gastronómico con el que se endeudó junto a su socio francés.

“Hemos aguantando, tratando de mantenernos fuertes, pero siendo de por sí ya Nueva York una de las industrias más difíiles para los restaurantes, porque no es nada amistosa para los dueños, que venga este señor Cuomo y nos quite el poquito de capacidad que nos puede salvar es una salvajada”, dijo el chef. “En un momento sentí que era el final de todo. La hipoteca de mi casa, los gastos en mis dos hijos, la electricidad, el gas, la renta, los empleados. No tenemos plata. Ha sido muy duro y hoy sabemos que tenemos que empezar peor que si estuviéramos en cero, porque hay muchas deudas”.

El dueño de Mission Ceviche, listo para atender a las primeras mesas y con el delantal puesto como uno más de sus trabajadores en la cocina, también pidió a la comunidad que le tiendan la mano a los restaurantes que aunque estén abriendo por dentro, están malheridos.

“Debemos apoyar a los negocios locales, la industria de los restaurantes y los pequeños negocios, han sufrido mucho. Por eso si ustedes ven un restaurante abierto, no crean que están muy bien. Todos estamos a punto de soltar la toalla, entonces por favor, vayan, gasten dinero, dejen una buena propina, porque esa va a ser la diferencia de que en ese lugar esos empleados y el dueño salgan adelante, pues si era difícil antes, imagínense como estamos ahora, después de esta paliza que nos dieron”, manifestó el inmigrante.

Cuomo da una hora más de servicio
En su primer día de reapertura del servicio interior de los restaurantes en Nueva York, aunque el gobernador Cuomo ha hecho oídos sordos del clamor de que se amplíe la capacidad de clientela del 25% al 50%, dio una buena noticia que muchos recibieron con alegría. Los restaurantes y bares podrán estar abiertos una hora adicional, a partir del próximo domingo, Día de San Valentín.

Cuomo mencionó que decidió autorizar la extensión de la hora de cierre, ya que las tasas de hospitalización e infección en todo Nueva York siguen a la baja.

“Cambiaremos la hora de cierre de restaurantes y bares de las 10 p.m. a las 11 p.m. en todo el estado el domingo. Continuaremos seguir la ciencia y reaccionar en consecuencia. Si mantenemos bajas las infecciones y las vacunas altas, continuaremos a la cabeza en la carrera a pie contra este enemigo invisible”, dijo Cuomo, anunciando otras aperturas. “Nuestras decisiones se basan en la ciencia y los datos y nos ajustamos a medida que se ajusta el virus. La tasa de infección y las hospitalizaciones han seguido disminuyendo significativamente. En consecuencia, nos hemos ajustado con las aperturas de estadios y salas de eventos con pruebas rigurosas y aperturas de comedores interiores con capacidad limitada en la ciudad de Nueva York.

Cabe destacar que por ahora el servicio interior de restaurantes en Nueva York seguirá implementando los mismos protocolos como el control de la temperatura en la puerta, medidas de rastreo de contactos y distanciamiento social, al igual que uso de la máscara al entrar al sitio, al salir y cuando alguien vaya al baño.

Andrew Rigie, director ejecutivo de New York City Hospitality, que agruá a la industria de los restaurantes, aseguró que la reapertura de este viernes es un inicio positivo, aunque urgió a Albany que de más beneficios a los restaurantes.

“Ha sido una situación tan desafiante… Esta es una crisis económica como ninguna otra que hemos tenido en el pasado. El veinticinco por ciento (de capacidad) no va a salvar la industria, pero es mejor que el 0%“, dijo el activista, al tiempo que pidió que se tomen medidas de auxilio con las rentas de los propietarios de restaurantes que están ahorcados. “Si no nos ocupamos de la crisis de los alquileres, será trágico para nuestra ciudad”.

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