Afganistán rechaza la hoja de ruta de EEUU para acelerar el proceso de paz

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El Gobierno afgano rechazó este lunes la propuesta hecha en una carta por el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, de acelerar las negociaciones de paz con los talibanes, estancadas desde hace semanas, y que incluirían ‘un acuerdo negociado y un alto el fuego’.

‘Nuestra pobreza y dependencia del mundo exterior no significan que debamos aceptar peticiones ilegítimas’, denunció el primer vicepresidente afgano, Amrullah Saleh, en un evento en Kabul un día después de que la carta de Blinken dirigida al presidente afgano, Ashraf Ghani, fuese filtrada a los medios afganos.

Saleh reconoció que la relación de Kabul ‘con el mundo occidental y los Estados Unidos es fundamental y se basa en intereses mutuos’, pero afirmó que aunque las potencias extranjeras son libres de decidir sobre su presencia militar en Afganistán, no lo son sobre el destino de la nación asiática.

‘Los americanos y los occidentales están en su derecho de organizar conferencias, dar entrevistas, escribir cartas y negociar con los talibanes sobre qué hacer con los 2.500 soldados estadounidenses y los varios miles de soldados de la OTAN. Y también es nuestro legítimo derecho el de no someter el destino de 35 millones de afganos al calendario de otros’, dijo el vicepresidente.

El jefe de la diplomacia estadounidense, en su carta dirigida a Ghani, propuso cuatro puntos para acelerar el estancado proceso de paz afgano en marcha desde hace seis meses en Catar sin avances significativos, mientras continúa la violencia en el país.

Entre ellos figura la propuesta de organizar una reunión entre ministros de Exteriores y enviados especiales de Rusia, China, Pakistán, Irán, la India y EE.UU. bajo los auspicios de la ONU para apoyar de forma coordinada la paz en Afganistán.

La carta también indica que la administración estadounidense ha elaborado un plan para reducir la violencia, pensado para evitar la conocida como ‘ofensiva de primavera’ de los talibanes.

Las negociaciones de paz entre los propios afganos arrancaron el pasado septiembre tras el histórico acuerdo de Doha de febrero de 2020 entre la formación insurgente y Estados Unidos, según el cual Washington se comprometía a retirar sus tropas antes del próximo 1 de mayo, mientras que los insurgentes garantizaban que el territorio afgano no acogería a terroristas extranjeros ni serviría de base para cometer atentados contra otros países.

Washington, tras la elección de Joe Biden como presidente de Estados Unidos, ha afirmado que está ‘revisando’ este acuerdo y aún no ha desvelado si retirará a sus 2.500 tropas restantes en Afganistán, después de la salida de 12.000 en el último año.

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