Eligio Jáquez y su labor en el Consulado en NY

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En visita reciente al Consulado General Dominicano en la urbe neoyorkina, ubicado en la impresionante y privilegiada área de Downtown, quedamos gratamente sorprendidos, tanto por el confort y la organización que se advierte, como por las gratas y cordiales atenciones recibidas por quienes allí recurren en busca de un servicio con prontitud y eficiencia.
Refleja el personal de servicio en la entidad consular, desde la más modesta y encumbrada posición institucional, una acentuada vocación de servicio de la cual han de sentir una gran satisfacción los dominicanos radicados en Manhattan y sus entornos, además del actual y dinámico cónsul, Eligio Jáquez.

Al margen de las mezquindades que muchas veces engendra resentimientos esclavizantes entre los enanos saturados de envidias y prejuicios, la realidad que hoy caracteriza la dinámica cotidiana de la referida entidad estatal en el exterior, donde es notorio el respeto mutuo y el compañerismo entre los miembros de su empleomanía, luce ser explicable a consecuencia de la atinada visión de quien, en el presente, encabeza esa importante delegación, al valorar y preservar, sabiamente, lo mejor del pasado reciente con lo bueno del presente, al margen de la retaliación y la animadversión propia del ejercicio politiquero y vernáculo que tradicionalmente caracteriza al dominicano.

El cambio de estilo en su accionar y estructura institucional, al igual que el conjunto de realizaciones registradas, en tan corto tiempo, por la gestión que encabeza el afable y caballeroso Eligio Jáquez, proyecta un estricto apego al respeto a una base legal en correspondencia a lo establecido en la Convención de Viena y la Ley Orgánica No. 630-16, del 28 de julio del 2016, del Ministerio de Relaciones Exteriores y del Servicio Exterior, expuesta en la Gaceta Oficial 10853 del 1 de agosto, 2016.

Conforme a esos referentes jurídicos se explica la razón del marcado interés puesto de manifiesto por el equipo de trabajo consular en procura de proteger a los dominicanos y dominicanas en el Estado de New York, promover las exportaciones y la atracción de inversiones para generar empleos, sin olvidar la promoción de los valores democráticos y los derechos humanos consagrados en la Constitución Dominicana.

En ese mismo tenor y siempre interesado en neutralizar los escenarios de desconfianza y revitalizar espacios de acción en los que confluyan ciudadanos y gobierno, es imperativo optimizar los servicios mediante la adaptabilidad tecnológica, dando paso, entre otros, a un proceso para que los descendientes de dominicanos en el Estado Neoyorquino, interioricen y valoren en su justa dimensión la necesidad de concretizar su doble nacionalidad como herramienta clave para mantener vivos sus orígenes ancestrales, sus tradiciones, folclore y cultura autóctona, además de gozar a plenitud sus derechos ciudadanos.

A todo lo anterior, vale resaltar que la dinámica de trabajo establecida por el cónsul Eligio Jáquez enfatiza el mantener -como una efectiva constante- el desarrollar una novedosa y eficiente estrategia que permita unas relaciones económicas bilaterales, entre Estados Unidos y República Dominicana, mediante el fomento de las exportaciones, incluyendo, esencialmente, como figuras protagónicas a los empresarios y comerciantes de la diáspora de origen dominicano, priorizando los productos que nos representan la mayor ventaja competitiva, tal como es una expresa encomienda del primer mandatario de la nación, Luis Abinader Corona,

De los interesantes y valiosos planes, proyectos y programas en carpetas -y en pleno desarrollo- a favor de los nacionales radicados en la denominada Gran Manzana, entre otras demarcaciones territoriales, Eligio Jáquez y su dinámico equipo operativo, refleja tener sus alforjas repletas y sólo será cuestión de tiempo para su pronta materialización.

Su concreción para beneficios de muchos esforzados dominicanos en el exterior ha de contar, fundamentalmente, con el valioso espaldarazo de todos, sin miramientos de colores partidarios, credo o nivel socioeconómico, guiados por el ineludible compromiso de cada día, alejados de la insidia y las trivialidades, mantener en alto la dignidad, laboriosidad y decoro del pueblo dominicano.

La ruta para el éxito está trazada y los nobles propósitos serán posibles teniendo como cimiento el trabajo tesonero, la administración transparente y la integración de los buenos para lo mejor, sin perder de vista el auténtico y comprometedor orgullo que impone la genuina dominicanidad.

Continuemos en la acción, somos dignos de un urgente y verdadero cambio..!!

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