El discurso panfletario de los comunistas

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Algo que resulta paradójico, o más bien inexplicable, es que la izquierda marxista, que sufre frustrada por los tantos descalabros vividos y que no acaba de asimilar, tenga todavía a sus seguidores históricos, utilizando la misma retórica memorizada, usada décadas atrás cuando estaban en su apogeo con sus utopías ideológicas.

Y es que no aprenden de la elocuencia de los sucesos históricos…, principalmente de la sorpresiva y estrepitosa caída del oprobioso imperio soviético y sus satélites europeos; la apertura China, Vietnam y Camboya al capitalismo “salvaje”, y los vacilantes intentos de Cuba de también liberar su economía, luego de mas de 60 años insistiendo en el fracaso de su modelo socialista, muy deteriorado y al borde de la hambruna.

Tal contrasentido demuestra que esos izquierdistas fanatizados y estancados en aquel pasado de enajenante romanticismo ideológico, no aprenden de la experiencia; ahí podríamos incluir a los comunistas dominicanos, tales como Narciso Isa Conde, Negro Veras, Miguel Espaillat, Juan T H, entre otros, a los que podríamos catalogar, como se dice popularmente, de “cabezas duras” o de que “no cogen cabeza”… o de que “ahí no hay sesos”.

Y es que el razonamiento no existe en esos dinosaurios que no acaban de liberarse de esas utopías que llevaron trágicamente a la materialización en Rusia en 1917 de la funesta y fracasada Revolución de Octubre, fenecida en 1989 luego de 72 años de azarosa existencia.

Revolución marxista ésta, dirigida por Bladimir Lenin, y la que originó la formación del imperio comunista bautizado como la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas, –URSS– y el surgimiento del Bloque Socialista, – satélites europeos auspiciados por la misma URSS– compuesto por naciones del centro y la Europa del Este, que lamentablemente llevó muchas penurias y estancamiento a esa parte de Europa.

Luego se produjeron, –guiadas por la misma quimera–, la revolución China, la de Vietnam, Camboya, Corea del Norte y la cubana entre otras, las que, en su conjunto, ocasionaron a la humanidad inmensas calamidades, división y odio de “clases”, intensas y exterminadoras represiones políticas, escases, hambrunas, millones de exiliados políticos, y otros tantos millones de muertos entre otros crueles sufrimientos.

Aun con esa amarga experiencia, que demostró que el comunismo, como sistema totalitario, es el invento político mas frustrante y dañino para su feliz existencia, que haya podido experimentar la raza humana en toda su historia, los comunistas insisten en el mismo discurso, promoviendo y tratando de reimponerle a la humanidad el tenebroso comunismo y en seguir combatiendo, hipócrita o fanáticamente, en teoría, al odiado capitalismo…, y principalmente al “imperialismo yanqui”.

Todo eso, al tiempo que en la práctica, los escasos países con gobiernos comunistas lo introducen –el capitalismo– ansiosamente, abriendo sus economías al tan vilipendiado libre mercado y al tan denunciado y ácidamente criticado consumismo, y lo que es peor, a las grandes y largamente repudiadas, corporaciones estadounidenses y de otras naciones capitalistas. ¡Cuánta hipocresía!

Por otra parte, con su cansada retórica, los comunistas, también se dan a la despreciable tarea de justificar la represión y los crímenes que comenten sus gobiernos dictatoriales, los que ahora –algunos de ellos– se cubren de un manto democrático, ya que han logrado en algunos países colarse en el poder por medio de elecciones, como en Venezuela, por ejemplo.

País donde inmediatamente tomaron el poder, empezaron a tejer metódicamente, por medio de la manipulación, la telaraña de la dictadura, que ya cumple más de 20 años con un largo rosario de abusos dictatoriales, escases de alimentos, medicina, y de algo increíble como la gasolina, aún con la mayor reserva mundial de petróleo, entre otros rublos, inflación y una fuerte represión política, que ha llevado al calabozo a varios importantes líderes democráticos de la oposición, y a la muerte y al exilio a otro tanto.

En fin, los comunistas, a pesar de sus pesares, siguen rumiando constantemente su amargura y melancolía por medio de a veces larguísimos artículos periodísticos de opinión, libros, etc., donde impregnan su delirante y repetitivo discurso panfletario en defensa del comunismo, luego de haber sido sorprendidos por el colapso por ellos inesperado, de su adorado imperio soviético y la gran mayoría de sus lacayos europeos y de otros lares…

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