El Citi Field reabrió puertas con flujo reducido de fans de los Mets y escasos vendedores

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Luego de meses de permanecer cerrado, tras el fin de la temporada 2019 de béisbol y el inicio de la pandemia del COVID-19 que impactó de manera alarmante al condado de Queens, este jueves finalmente llegó el gran día que los fanáticos del equipo de los Mets, como Nilda Montes, estaban esperando con ansías.

El estadio Citi Field, que desde febrero pasado comenzó a utilizarse como un ‘mega centro’ de vacunación contra el COVID-19, volvió a abrir sus puertas para los amantes del béisbol, quienes comenzaron a llegar desde temprano para presenciar el juego entre los Mets y los Marlins.

La alegría era más que evidente, los abrazos entre amigos se vieron por doquier, las camisetas y gorras de los Mets reinaron, y no faltaron quienes llegaron con cerveza en mano en vasos plásticos para “calentar la garganta” antes de entrar, pero fue muy claro para los espectadores, que las cosas han cambiado.

“Me moría de ganas por volver al estadio. Hoy es un día muy feliz para mí y mi familia, porque venimos a apoyar a los Mets y hay una sensación de felicidad”, comentó Nilda, quien llegó al Citi Field luciendo los emblemas de su equipo, acompañada de su esposo, su hijita y otros miembros de su familia amantes de la pelota caliente.

Pero en medio de su gozo por volver al estadio, Nilda, con un tapabocas de los Mets, al igual que el resto de asistentes que llegaron al Citi Field tuvo claro que de ahora en adelante hay normas nuevas en ese recinto que tienen que seguirse al pie de la letra.

Y es que según la normativa emitida por el Gobernador Andrew Cuomo sobre la reapertura de los espacios deportivos, al igual que las regulaciones del equipo de los Mets, todos los fans que fueron a apoyar a su equipo, debieron pasar por controles de temperatura, mostrar una prueba negativa de COVID-19 tomada en las últimas 72 horas o presentar el certificado de vacunación completa.

Y pese a que la casa de los Mets reabrió sus puertas con bombos y platillos, de las 42,000 sillas que se estima hay en el Citi Field, solamente pudieron utilizarse unas 8,384, pues la orden es que estos recintos no pueden operar con capacidad mayor del 20%.

“Eso me hace sentir más tranquilo, porque creo que así podemos estar distanciados de otros, y aunque uno quisiera que exista mayor número de fans que puedan venir, con los que estamos vamos a hacer suficiente ruido y vamos a mostrar que estamos volviendo del infierno que ha sido toda esta cosa con el coronavirus”, aseguró el colombiano Julio Lizarazo, mientras hacía la fila para entrar y le tomaban su temperatura.

La puertorriqueña Mercedes Perez, con una mascarilla blanca y signos de su equipo favorito, también lució los colores azul y naranja de los Mets y gritó estar más que feliz de poder volver al templo deportivo.

“Esto es una emoción muy grande. Saber que después de tanto tiempo estamos pudiendo regresar aquí tiene mucho significado y me siento segura y tranquila”, dijo la fanática, quien presentó el documento del COVID que exigieron en la entrada.

No hacen ‘su agosto’
Y aunque trabajadores del área como Rosa de Jesús, quien asegura llevar más de 25 años dedicada a la venta ambulante de tamales, aguas, sodas, refrescos y chocolate, esperaban hacer su agosto con el primer día del regreso de los Mets a casa, ese no fue el caso.

“He vendido ya algo, pero no hay mucha gente y no sé si tengo ahora que sacar un permiso o algo para poder estar aquí”, comentó la madre mexicana, quien dijo no haber sido molestada en ningún momento por la policía.

“Vamos a ver cómo nos va cuando la gente salga, a ver si podemos vender alguito, pues la cosa ha estado muy difícil, Ni siquiera donde me hago siempre, cerca de los talleres de los mecánicos he podido vender mucho, pero al menos hay algo de venta, que es mejor que nada”.

Otro vendedor, quien se hizo a la entrada del estadio con su neverita de aguas y bebidas frías, aseguró que los espectadores del juego no estaban comprando tanto como hubiese esperado.

“Creo que la gente todavía está tímida, porque no es como en otras ocasiones, cuando a esta hora, faltando poco para que empezara el juego, ya no tenía nada que vender. Esperemos a ver qué va pasando con el paso de los días”, dijo el joven dominicano.

Juan Charlie, quien estaba vendiendo máscaras de los Mets, coincidió con sus colegas, y aseguró que la afluencia reducida de espectadores los afectó mucho en el día de reapertura, y aseguró que tal vez una disposición emitida por los Mets, que instaron a sus fanáticos a no usar dinero en efectivo en ninguna transacción que se realice en el Citi Field, tal vez pudo ser la causa de las ventas bajas.

“Seguramente muchos no traen cash por lo que eso es lo que los Mets les están pidiendo para no generar riesgos de contagios, pero a nosotros nos da duro esa medida, y por eso creo también que muchos compañeros ni se aparecieron por acá hoy”, dijo el trabajador, mostrando que en todo el sitio había menos de cinco vendedores visibles. “O algunos tal vez les da miedo venir por la policía”.

Seguridad es prioridad
Steve Cohen, propietario, presidente y director ejecutivo de los Mets, se mostró complacido con el inicio de la temporada en el Citi Field y advirtió que el equipo tendrá como prioridad no solo que vengan triunfos sino que los espectadores estén seguros.

“Estamos realmente entusiasmados con la temporada que se avecina y dando la bienvenida a los mejores fanáticos del béisbol de regreso, de manera segura, al Citi Field”, dijo Cohen.

“Agradecemos al gobernador Cuomo y al Departamento de Salud del Estado por sus esfuerzos en este importante paso en la recuperación de Nueva York de COVID y esperamos continuar trabajando con ellos a medida que las restricciones de capacidad y los requisitos de pruebas se alivien en los próximos meses, para permitir que tantos fans como sea posible para pasar un buen rato con nosotros”, agregó.

El tren 7, que otras épocas solía estar repleto de “Metcitos” que iban hasta el Parque de Flushing a acompañar a su equipo, esta vez no se vio tan naranjado y azul como en otras ocasiones, pero como dijo uno de los fans que viajó desde Manhattan hasta allí para estar antes de la 1:10 p.m. cuando empezó el juego: “cuando la casa abre, la vida vuelve, y en Nueva York la vda está de regreso paso a paso”.

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