Un Día de la Madre con más cercanía y mayores expectativas comerciales en NYC

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En la primavera del 2020 la dominicana Dilcia Peña no pudo siquiera acercarse a su madre Olga Navarro, de 83 años, cuando la pandemia del COVID-19 imposibilitaba por completo las reuniones familiares. Y más aún con los adultos mayores.

Este domingo, con las vacunas en el escenario y con muchas ganas de celebrar la existencia y la salud de su madre, la isleña residente del Alto Manhattan preparó un reencuentro con sus cinco hermanas y sus sobrinos. Para ello, estampó camisetas con una hermosa foto de su mamá, para homenajear esta vez con cercanía y afecto a la que consideran la “reina” de la numerosa familia.

“Los dominicanos celebramos por partida doble. Porque en la isla el día de las madres oficialmente es el cuarto domingo de mayo. Pero quienes vivimos aquí en este país nos adaptamos. Entonces rendimos honor y celebramos en las dos fechas. Este año es muy significativo, porque es de reencuentro y es un gran privilegio tenerla cerca de nosotros”, comenta Peña.

Desde 1914, cuando comenzó a celebrarse oficialmente el Día de las Madres cada segundo domingo de mayo, en este país la fecha está definida por una lluvia de ofertas en tiendas y restaurantes para homenajear a las mamás. Pero el año pasado marcado por el coronavirus, el distanciamiento social y muchos temores, no se concretaron grandes celebraciones en una ciudad, que además estuvo totalmente cerrada comercialmente.

Como la familia de Dilcia, la mayoría decidió en 2020 evitar fundirse en abrazos y limitarse solo a llamadas y saludos a distancia.

Expectativa comercial
Este año con la Gran Manzana marcada por decretos de flexibilización, ampliación de la capacidad de los restaurantes y la reapertura comercial, la conmemoración oficial del vínculo materno, aunque lejos de la normalidad, genera otras expectativas

La comerciante puertorriqueña Eli Albadalejo, quien vende en Inwood, en el Alto Manhattan, detalles especiales para la madre, relató que en la antesala a esta celebración el “movimiento comercial” ha estado en su caso “muy lento”.

“Aún con las vacunas, hay mucha gente que prefiere todavía no hacer grandes celebraciones. Muchas de nuestras familias apenas se empiezan a recuperar de meses de desempleo. Es obvio que no hay tanto dinero. Pero esperamos que a última hora los comerciantes podamos ganar algo”, subrayó Eli.

El Día de la Madre previo a la pandemia, es decir en 2019, de acuerdo con un análisis de ‘Prosper Insights & Analytics’ se registró en todo el país el pico más alto de gastos en 16 años, en regalos como flores, joyas y tarjetas de felicitación, lo cual constituyó un récord de $25,000 millones.

El dominicano José Veloz desde el pasado jueves ofrece en la esquina de la calle 165 y la avenida St Nicholas una variedad de arreglos florales especiales para esta ocasión, se mostraba optimista con las ventas este año.

“Como el año pasado no se pudo hacer nada y las cosas están volviendo lentamente a la normalidad, tenemos fe que este año nos irá mejor. Ya hoy (jueves) he vendido siete arreglos y muchas personas preguntando precios. Las mamás son muy importantes en nuestras familias”, dijo el comerciante.

Pero hay quienes ven esta celebración desde otro punto de vista. La colombiana Desiré Santos, de 55 años y residente de Queens, quien es madre y abuela, observa que la pandemia ha ido cambiando el sentido de todas estas celebraciones, las cuales en su opinión tienen su origen en “algo meramente comercial”.

“Con un virus que sigue aquí y que no sabemos que dirección tomará, sin vacunas o con vacunas, creo que debemos querernos más todos los días. Nunca he sido seguidora de estas festividades, ni siquiera de la Navidad, pero la pandemia nos recuerda que debemos honrar a nuestros seres queridos lo más que podamos”, opina la inmigrante.

Justamente desde este fin de semana miles de restaurantes de la Gran Manzana podrán alcanzar el 75% de su capacidad interior en una de las fechas que más demanda comederos en la ciudad.

“Estamos listos para recibir a mucha más gente. Se ha invertido en seguridad, en que la gente tenga su distancia social para que puedan regresar a espacios agradables y seguros”, comenta Yadira Rosario, trabajadora del restaurant Havana Heights en el Alto Manhattan uno de los más de 25,000 comederos de la ciudad que tienen motivos para ver el futuro con más optimismo, a diferencia de la pasada primavera cuando todo era incierto.

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