Elogios y ofensas a Bosch y Peña Gómez

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El ex presidente dominicano profesor Juan Bosch y el líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), doctor José Francisco Peña Gómez, ambos fallecidos, entraron en escena en esta campaña electoral al ser mencionados en un discurso de campaña  por el Presidente Luis  Abinader, lo que ha ocasionado un enfrentamiento entre algunos actores del proceso.

Bosch fue primero líder y presidente del PRD,  y luego de abandonar esa agrupación, fundador  y guía del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

El PLD se fundó en el 1983 y creció bajo los principios éticos y morales del profesor  Juan Bosch, quien fue además,  un famoso escritor. En la oposición esta agrupación se distinguió por estar dirigida por un grupo de jóvenes, la mayoría de bajos recursos económicos, pero  con  posiciones de principios, y comprometidos  con la   lucha contra la corrupción administrativa.

Juan Bosch

En ese período, en que sus miembros y dirigentes eran adoctrinados y tenían que leer su periódico “Vanguardia del Pueblo”, el PLD llegó a publicar su famoso «Álbum de la corrupción»,  el 4 de noviembre de 1981, en el que se acusaba de corruptos a una parte importante  de los funcionarios  del  gobierno del ex presidente Antonio Guzmán  Fernández (1978-1982).

El PLD publicó su famoso Álbum, acusando a funcionarios del gobierno de Guzmán y del PRD de actos ilícitos o de cohecho, reñidos con la ética pública. Incluyeron en la lista al yerno del Presidente, José María Hernández, al Vicepresidente Jacobo Majluta y su hermano Freddy, a Lorenzo Sánchez Baret, a Pedro Franco Badía, y a Hipólito Mejía, entre otros.

Esa agrupación tuvo 20 años  Poder,  doce en dos período alterno del ex presidente Leonel Fernández, y ocho consecutivos de Danilo Medina.  Hoy varios de los funcionarios de Fernández  y  Medina,  incluyendo parte de los hermanos de éste último, están  acusados de corruptos,  algunos en prisión y otros en la lista de espera.

Para una parte  de los dominicanos, esta agrupación pasó de ser  una de las más pura,  a ser probablemente tan corrupta como las demás que  han pasado por el poder.

José Francisco Peña Gómez.

Con relación al PRD, esta organización se definía como el «partido del pueblo y de la libertad». Sin lugar a dudas, fue la más combativa desde los años 70 y la que más luchó por la democracia., hasta que saboreó el poder. Su líder, Peña Gómez, era un hombre de una trayectoria rectilínea,  abanderado de la democracia, la honradez, de la lucha por los más necesitados y enemigo a muerte de la reelección presidencial.

Este partido tan pronto llegó al poder, en el 1978, muchos de sus funcionarios traicionaron el principio de la honestidad, lo que continuó en el segundo gobierno, iniciada en el 1982,  encabezado por Salvador Jorge Blanco.

Cuando ese partido volvió al poder en el 2000, en un gobierno encabezado por Hipólito Mejía, volvió la corrupción, y lo que no se pensaba que se haría,  fue traicionar uno de los más sagrados principios de Peña Gómez, la lucha por la no reelección presidencial. Ahora el PRD es una organización minúscula, sin ningún principio que levantar y se vende al mejor postor.

Así de esta manera, Mejía, quien había jurado que era un hombre de palabras y que no se repostularía, tiró por  el piso su compromiso y modificó a la mala la Constitución de la República para optar por un nuevo mandato presidencial, lo que provocó una crisis y una nueva división en el PRD. Afortunadamente perdió las elecciones y no logró ese objetivo.

Ahora, el  presidente Luis Abinader hace alarde de sus logros gubernamentales y honestidad de su gobierno y de su organización el  Partido Revolucionario Moderno (PRM), que es un desprendimiento del PRD,  y algunos de sus principales dirigentes  fueron los que traicionaron el principio de Peña Gómez  de la no reelección, y otros  fueron  acusados de cometer actos de corrupción y recibir sobornos, cuando estaban en el gobierno.

 Así de esa manera, el Presidente Abinader exclamó en un discurso de campaña muy orgullo de que: “Si Juan Bosch estuviera vivo, con quien tuvimos una gran amistad familiar, estuviera del lado de la transparencia y no de la oscuridad”.

El jefe de Estado también se refirió a José Francisco Peña Gómez, de quien dijo que si no hubiese fallecido: “estuviera contento y feliz de ver las acciones que está ejecutando el Gobierno, porque todas sus ideas de justicia social las hemos aplicado”.

Abinader, también se dejó marear por el poder, y ahora busca un segundo mandato, porque al igual que los otros igual que él, se cree imprescindible para gobernar este desafortunado país.

Como es de esperar, los partidos opositores y supuestos herederos ideológicos de Juan Bosch y Peña Gómez han reaccionado de mala manera, al considerar que las declaraciones de Abinader son una ofensa a las memorias de esos líderes considerados inmaculados.

Ahora bien, como se puede ver, los principios de los partidos y sus dirigentes son inversamente proporcionales a la cercanía del poder. Mientras más alejados están, más honrados se muestran y más defensores de la lucha de la mayoría, son, así como de la condena a la corrupción, del endeudamiento público y de la imposición de impuestos, entre otras cosas.

Pero una vez estos políticos llegan al poder, sus discursos cambian radicalmente sin que ellos mismos se den cuenta, y   sin que eso les produzca el más mínimo remordimiento.

Es que no hay dudas, de que el poder corrompe, y mientras más poder se tenga y más se dure en el poder, mayor es la perversión.

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