{"id":140492,"date":"2026-08-20T02:13:55","date_gmt":"2026-08-20T02:13:55","guid":{"rendered":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=140492"},"modified":"2026-08-21T02:22:35","modified_gmt":"2026-08-21T02:22:35","slug":"lo-que-abinader-no-previo-aquel-fanatismo-cubano-permanece-vivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=140492","title":{"rendered":"Lo que Abinader no previ\u00f3: aquel \u201cfanatismo cubano\u201d permanece vivo"},"content":{"rendered":"<p>Hay episodios que parecen dormir durante d\u00e9cadas en la memoria colectiva hasta que un acontecimiento inesperado los despierta y les devuelve actualidad. Uno de ellos enfrent\u00f3 a Freddy Beras Goico, posiblemente la figura m\u00e1s querida e influyente de la televisi\u00f3n dominicana, con Pablo Milan\u00e9s, una de las voces fundamentales de la Nueva Trova Cubana y un artista profundamente admirado en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>La controversia comenz\u00f3 cuando Milan\u00e9s, encontr\u00e1ndose en Rep\u00fablica Dominicana, no acudi\u00f3 a una actuaci\u00f3n previamente concertada en El Gordo de la Semana, uno de los programas emblem\u00e1ticos de la televisi\u00f3n nacional, ausencia que provoc\u00f3 una airada reacci\u00f3n de Freddy y una respuesta igualmente dura del cantautor. Contra lo que pod\u00eda esperarse, tomando en cuenta el enorme arraigo del comunicador dominicano, una parte significativa de la opini\u00f3n p\u00fablica reaccion\u00f3 en defensa del visitante cubano.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando Rafael Herrera, hist\u00f3rico director del List\u00edn Diario y una de las figuras m\u00e1s influyentes del periodismo dominicano, encontr\u00f3 una explicaci\u00f3n memorable para aquella aparente paradoja al advertir sobre \u201cel fanatismo cubano de los dominicanos\u201d, expresi\u00f3n con la cual describi\u00f3 el terreno de enorme desventaja en que pod\u00eda colocarse quien enfrentara a Cuba o a una figura cubana ante determinados sentimientos profundamente arraigados en nuestra sociedad.<\/p>\n<p>D\u00e9cadas despu\u00e9s, aquella observaci\u00f3n period\u00edstica adquiere una inesperada dimensi\u00f3n pol\u00edtica tras la decisi\u00f3n del Gobierno de Luis Abinader de expulsar a diez miembros de la misi\u00f3n diplom\u00e1tica cubana, seg\u00fan inform\u00f3 la Canciller\u00eda de Cuba, junto con sus familiares y sin ofrecer p\u00fablicamente una explicaci\u00f3n convincente. La medida deja planteada una pregunta que trasciende sus consecuencias diplom\u00e1ticas: \u00bfcalcul\u00f3 el Gobierno que, adem\u00e1s de la respuesta de La Habana, tendr\u00eda que v\u00e9rselas con aquel \u201cfanatismo cubano de los dominicanos\u201d identificado por Rafael Herrera?<\/p>\n<p>Una memoria afectiva que atraviesa generaciones<\/p>\n<figure id=\"attachment_1064780\" class=\"wp-caption alignleft\" aria-describedby=\"caption-attachment-1064780\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1064780\" src=\"https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/rh-239x300-1.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 239px) 100vw, 239px\" srcset=\"https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/rh-239x300-1.jpg 239w, https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/rh-239x300-1-76x95.jpg 76w, https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/rh-239x300-1-199x250.jpg 199w, https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/rh-239x300-1-175x220.jpg 175w\" alt=\"\" width=\"239\" height=\"300\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1064780\" class=\"wp-caption-text\">Rafael Herrera<\/figcaption><\/figure>\n<p>La palabra \u201cfanatismo\u201d podr\u00eda parecer excesiva fuera de contexto, pero adquiere otra dimensi\u00f3n cuando se entiende como una pasi\u00f3n intensa y persistente, capaz de atravesar diferencias pol\u00edticas, ideol\u00f3gicas y hasta personales.<\/p>\n<p>Herrera no estaba poniendo en duda la dominicanidad de quienes simpatizaban con Cuba, sino nombrando una identificaci\u00f3n emocional que no naci\u00f3 con Pablo Milan\u00e9s, tampoco comenz\u00f3 con la Revoluci\u00f3n de 1959 ni puede reducirse a las simpat\u00edas o antipat\u00edas provocadas por un determinado gobierno.<br \/>\nSus ra\u00edces se hunden en una historia compartida entre dos pueblos caribe\u00f1os, simbolizada de manera extraordinaria por el dominicano M\u00e1ximo G\u00f3mez, quien lleg\u00f3 a convertirse en general en jefe del Ej\u00e9rcito Libertador cubano y en una de las figuras fundamentales de la independencia de aquella naci\u00f3n.<\/p>\n<p>A ese v\u00ednculo se agregaron posteriores intercambios migratorios, culturales y pol\u00edticos, adem\u00e1s de la influencia que durante varias generaciones ejercieron en Rep\u00fablica Dominicana la m\u00fasica, la literatura, el deporte y el pensamiento revolucionario cubanos.<\/p>\n<p>Cuba ocupa, por tanto, un lugar singular en el imaginario dominicano, alimentado por una cercan\u00eda hist\u00f3rica que sobrevive a las coyunturas y a los cambios de gobierno. De ah\u00ed que determinadas actuaciones frente a La Habana no sean procesadas exclusivamente desde la racionalidad de la pol\u00edtica exterior, sino tambi\u00e9n desde una memoria colectiva donde la isla conserva una presencia afectiva extraordinariamente resistente, capaz de unir a dominicanos que pueden encontrarse separados por sus posiciones ideol\u00f3gicas sobre la Revoluci\u00f3n cubana.<br \/>\n<b><\/b><\/p>\n<p><b>Lo que pudo quedar fuera del c\u00e1lculo<\/b><\/p>\n<p>La expulsi\u00f3n se produce, adem\u00e1s, en un contexto regional marcado por el recrudecimiento de la pol\u00edtica estadounidense contra Cuba y por el creciente alineamiento de varios gobiernos conservadores latinoamericanos con los dictados de Washington. El Gobierno dominicano no ha explicado p\u00fablicamente las razones de una medida de semejante gravedad, pero s\u00ed deb\u00eda prever que ser\u00eda interpretada por amplios sectores como otro paso en la subordinaci\u00f3n de su pol\u00edtica exterior a Estados Unidos y como una ruptura con la tradici\u00f3n nacional de respeto a la soberan\u00eda y la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos.<\/p>\n<p>Evidentemente, no se trata de establecer una equivalencia entre aquella disputa art\u00edstica y una decisi\u00f3n de Estado, porque pertenecen a dimensiones completamente diferentes, sino de advertir que ambas pueden activar un mismo resorte emocional. Freddy ten\u00eda razones para sentirse agraviado por Milan\u00e9s, mientras el Gobierno dominicano contin\u00faa obligado a explicar las razones de su actuaci\u00f3n, pero ninguno pod\u00eda limitarse a considerar sus propios argumentos sin incorporar al c\u00e1lculo la manera particular en que los dominicanos procesan todo aquello que toca a Cuba.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s ah\u00ed radique lo que el presidente Abinader no previ\u00f3, porque los gobiernos suelen calcular correlaciones internacionales, alianzas estrat\u00e9gicas, conveniencias diplom\u00e1ticas y repercusiones externas, mientras dejan fuera del tablero sentimientos hist\u00f3ricos que no aparecen en los informes de las canciller\u00edas.<\/p>\n<p>Abinader pudo calcular la reacci\u00f3n de Washington, la respuesta de La Habana y los costos diplom\u00e1ticos de su decisi\u00f3n, pero acaso olvid\u00f3 una variable menos visible: la memoria de un pueblo que no contempla a Cuba como una naci\u00f3n distante, sino como parte de su propia historia.<\/p>\n<p>Rafael Herrera lo advirti\u00f3 hace d\u00e9cadas desde su fino olfato period\u00edstico y el Gobierno dominicano acaba de comprobar que aquel \u201cfanatismo cubano\u201d permanece vivo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay episodios que parecen dormir durante d\u00e9cadas en la memoria colectiva hasta que un acontecimiento inesperado los despierta y les devuelve actualidad. 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