{"id":141256,"date":"2026-08-26T03:46:23","date_gmt":"2026-08-26T03:46:23","guid":{"rendered":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=141256"},"modified":"2026-08-27T03:56:44","modified_gmt":"2026-08-27T03:56:44","slug":"el-pais-que-crece-mientras-se-despoja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=141256","title":{"rendered":"El pa\u00eds que crece mientras se despoja"},"content":{"rendered":"<p>Mil doscientos millones de pesos para se\u00f1alizaci\u00f3n tur\u00edstica. A la vez, se denuncian escuelas de jornada extendida con carencias de agua, ba\u00f1os, aulas, comedores y espacios adecuados.<\/p>\n<p>No son partidas presupuestarias jur\u00eddicamente intercambiables. Pero s\u00ed revelan algo m\u00e1s profundo: qu\u00e9 problemas reciben recursos y urgencia del Estado, y cu\u00e1les contin\u00faan esperando.<\/p>\n<p>La pregunta es inevitable:<\/p>\n<p>\u00bfPara qui\u00e9n est\u00e1 funcionando nuestro crecimiento?<\/p>\n<p>La Rep\u00fablica Dominicana ha crecido. Negarlo ser\u00eda absurdo. Han aumentado el turismo, la inversi\u00f3n extranjera, las exportaciones y el PIB. Pero durante m\u00e1s de tres d\u00e9cadas hemos confundido crecimiento con desarrollo, como si una cifra macroecon\u00f3mica pudiera sustituir el bienestar de una familia.<\/p>\n<p>Nuestra Constituci\u00f3n establece otra jerarqu\u00eda. El art\u00edculo 8 dispone que la funci\u00f3n esencial del Estado es proteger los derechos de la persona, respetar su dignidad y procurar su desarrollo dentro de un marco de justicia social y bienestar general. El art\u00edculo 217 ordena orientar el r\u00e9gimen econ\u00f3mico hacia el desarrollo humano.<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n no coloca al ciudadano al servicio de la econom\u00eda. Coloca la econom\u00eda al servicio del ciudadano.<\/p>\n<p>El crecimiento es un medio, no el fin de la Rep\u00fablica. Podemos exhibir excelentes indicadores mientras demasiados dominicanos compran agua, pagan de su bolsillo educaci\u00f3n y salud y viven en comunidades donde el progreso parece pasar de largo.<\/p>\n<p>El modelo ha consolidado rasgos de rentismo, extractivismo y exclusi\u00f3n. Extraemos minerales, pero tambi\u00e9n obtenemos rentas del agua, las costas, el suelo y el paisaje. Facilitamos inversiones, concedemos incentivos y construimos infraestructura p\u00fablica. Eso puede ser leg\u00edtimo y necesario. La pregunta es qu\u00e9 recibe la naci\u00f3n a cambio.<\/p>\n<p>Las playas muestran esa contradicci\u00f3n con claridad. El art\u00edculo 15 de la Constituci\u00f3n las reconoce como bienes de dominio p\u00fablico y de libre acceso. Sin embargo, en distintos lugares el ciudadano encuentra dificultades para acceder a costas rodeadas por proyectos que monetizan aquello que pertenece a todos.<\/p>\n<p>La empresa construy\u00f3 el hotel. Pero no construy\u00f3 el mar. No cre\u00f3 la playa. No produjo el paisaje.<\/p>\n<p>Cuando un bien natural colectivo se convierte de hecho en atributo de exclusividad comercial, debemos preguntar qui\u00e9n captura la renta, qui\u00e9n asume los costos y qu\u00e9 pierde la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>El turismo no es enemigo del pa\u00eds. La empresa privada tampoco. Necesitamos inversi\u00f3n que genere empleos dignos, fortalezca proveedores nacionales, contribuya fiscalmente, transfiera conocimientos, respete el medioambiente y deje comunidades m\u00e1s pr\u00f3speras.<\/p>\n<p>No queremos menos crecimiento. Queremos crecimiento que produzca desarrollo. No queremos menos inversi\u00f3n. Queremos inversi\u00f3n que fortalezca a la naci\u00f3n que la hace posible.<\/p>\n<p>No todo incremento del PIB equivale a mayor bienestar ni necesariamente a mayor riqueza nacional neta. Si al crecer agotamos acu\u00edferos, degradamos costas, acumulamos pasivos ambientales o convertimos privilegios temporales en derechos permanentes, podemos contabilizar como progreso la p\u00e9rdida de nuestro patrimonio. Ninguna naci\u00f3n puede llamar desarrollo a aquello que mejora las cuentas de esta generaci\u00f3n a costa de la siguiente.<\/p>\n<p><b>El Estado no est\u00e1 ausente. Est\u00e1 selectivamente presente.<\/b><\/p>\n<p>Construye carreteras, facilita inversiones, protege propiedades, concede incentivos y promueve destinos. Y debe hacerlo. El problema es que demasiadas veces no muestra la misma eficacia y urgencia para garantizar agua potable, educaci\u00f3n, salud, seguridad, saneamiento y servicios p\u00fablicos dignos.<\/p>\n<p>Ese desequilibrio erosiona la esencia del Estado social y democr\u00e1tico de derecho.<\/p>\n<p>No necesitamos escoger entre empresa y pueblo, ni entre inversi\u00f3n y justicia social. Esa es una falsa disyuntiva. Debemos medir el \u00e9xito nacional no solo por cu\u00e1nto crece la econom\u00eda, sino por c\u00f3mo crece, qui\u00e9n recibe sus beneficios, qui\u00e9n asume sus costos y qu\u00e9 deja en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Eso exige proteger el acceso p\u00fablico a los bienes comunes; condicionar los incentivos fiscales a resultados verificables; incorporar los costos ambientales; promover empleo formal, encadenamientos productivos y contribuci\u00f3n fiscal; y someter las grandes decisiones al inter\u00e9s general.<\/p>\n<p>Pero la transformaci\u00f3n no corresponde \u00fanicamente al Estado. Requiere ciudadanos dispuestos a vigilar, participar, exigir cuentas y defender aquello que pertenece a todos.<\/p>\n<p>La Rep\u00fablica Dominicana necesita m\u00e1s que corregir pol\u00edticas aisladas. Necesita un proyecto de naci\u00f3n capaz de unificar esfuerzos, ordenar prioridades y fijar metas para saldar una deuda social acumulada durante d\u00e9cadas: un proyecto que convierta crecimiento en desarrollo, desarrollo en derechos y derechos en oportunidades reales.<\/p>\n<p>Ese proyecto no supone renunciar al turismo, al capital ni a empresas pr\u00f3speras. Supone ponerlos al servicio de algo superior: una econom\u00eda al servicio de una naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Debemos reconocer una verdad inc\u00f3moda: hemos sido mucho m\u00e1s persistentes construyendo crecimiento que construyendo desarrollo.<\/p>\n<p>Es tiempo de recuperar la jerarqu\u00eda constitucional:<\/p>\n<p>Primero la persona. Primero su dignidad. Primero el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Y entonces el mercado, la inversi\u00f3n y el crecimiento como instrumentos para alcanzarlos.<\/p>\n<p>Al final, la historia no nos preguntar\u00e1 cu\u00e1nto creci\u00f3 la econom\u00eda. Nos preguntar\u00e1 qu\u00e9 pa\u00eds dejamos.<\/p>\n<p>Entonces tendremos que responder:<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 sirvi\u00f3 crecer si, mientras crec\u00edamos, fuimos perdiendo aquello que pertenec\u00eda a todos?<\/p>\n<p>Ante esa pregunta, la indiferencia no debe ser una opci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mil doscientos millones de pesos para se\u00f1alizaci\u00f3n tur\u00edstica. A la vez, se denuncian escuelas de jornada extendida con carencias de agua, ba\u00f1os, aulas, comedores y espacios adecuados. No son partidas presupuestarias jur\u00eddicamente intercambiables. Pero s\u00ed revelan algo m\u00e1s profundo: qu\u00e9 problemas reciben recursos y urgencia del Estado, y cu\u00e1les contin\u00faan esperando. La pregunta es inevitable: [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":141262,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-141256","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/thelatinpostny.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/141256","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/thelatinpostny.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/thelatinpostny.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/thelatinpostny.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/thelatinpostny.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=141256"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/thelatinpostny.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/141256\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":141268,"href":"https:\/\/thelatinpostny.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/141256\/revisions\/141268"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/thelatinpostny.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/141262"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/thelatinpostny.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=141256"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/thelatinpostny.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=141256"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/thelatinpostny.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=141256"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}