{"id":143414,"date":"2026-09-19T19:20:00","date_gmt":"2026-09-19T19:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=143414"},"modified":"2026-09-19T19:20:00","modified_gmt":"2026-09-19T19:20:00","slug":"el-artificio-de-la-coaccion-cuando-la-fiscalia-tributaria-secuestra-las-garantias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=143414","title":{"rendered":"El artificio de la coacci\u00f3n: cuando la fiscal\u00eda tributaria secuestra las garant\u00edas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Salcedo<\/strong><\/p>\n<p>El Estado moderno, en su incesante vocaci\u00f3n de Leviat\u00e1n, padece de una peligrosa y persistente tentaci\u00f3n: la de confundir la administraci\u00f3n con la inquisici\u00f3n y el poder fiscal con la potestad punitiva absoluta.<\/p>\n<p>Asistimos con demasiada frecuencia a una praxis institucional donde las prerrogativas de control \u2013tales como las fiscalizaciones tributarias, los bloqueos sistem\u00e1ticos de plataformas digitales, la inhabilitaci\u00f3n arbitraria de comprobantes fiscales o las oposiciones indefinidas sobre bienes corporativos\u2013 se instrumentalizan como arteros artilugios de presi\u00f3n previa.<\/p>\n<div><\/div>\n<p>Con ello, se desnaturaliza por completo su vocaci\u00f3n estrictamente fiscal para convertirlas en verdaderas penas anticipadas que lesionan gravemente el pacto social y la convivencia democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Esta desviaci\u00f3n dogm\u00e1tica vulnera de manera frontal el n\u00facleo esencial del principio de legalidad, de la seguridad jur\u00eddica y del derecho constitucional a ser juzgado en un plazo razonable. Como ocurre palmariamente cuando la propia Administraci\u00f3n Tributaria pretende escudarse bajo el ropaje de una supuesta medida temporal dictada en el ejercicio de sus atribuciones ordinarias, olvidando que si dicha oposici\u00f3n o traba administrativa se ejecuta en el marco de una investigaci\u00f3n penal preexistente, y no en la de un procedimiento tributario aut\u00f3nomo, se revela su indudable naturaleza coactiva.<\/p>\n<p>Cuando se prolongan\u00a0sine die\u00a0los efectos de una oposici\u00f3n al margen de los plazos perentorios que la ley establece, el ciudadano y la empresa quedan sumidos en un estado permanente de zozobra e indefensi\u00f3n jur\u00eddica. No se persigue \u00fanicamente el esclarecimiento de una verdad material o la regularizaci\u00f3n de obligaciones; se instaura una coacci\u00f3n larvada que asfixia el patrimonio, estrangula la actividad comercial y lacera la tranquilidad del investigado mucho antes de que exista una imputaci\u00f3n formal sostenible.<\/p>\n<p>La jurisprudencia constitucional ha sido enf\u00e1tica al establecer que el c\u00f3mputo de las garant\u00edas procesales y el derecho a una tutela judicial efectiva no pueden quedar al arbitrio del retardo burocr\u00e1tico, de la negligencia investigativa ni de la inercia de los \u00f3rganos querellantes. Permitir que los aparatos del Estado utilicen el tiempo procesal como un mecanismo de desgaste equivale a vaciar de contenido el debido proceso.<\/p>\n<p>Las medidas restrictivas exigen estricta proporcionalidad y sujeci\u00f3n temporal rigurosa; de lo contrario, la justicia cede el paso al m\u00e1s crudo autoritarismo institucional. Garantizar la vigencia del Estado constitucional exige poner coto definitivo a esta peligrosa deriva inquisitorial. La tutela judicial no es una mera f\u00f3rmula ret\u00f3rica, sino el escudo protector frente al abuso de un poder p\u00fablico que olvida que los derechos fundamentales constituyen el l\u00edmite infranqueable de toda soberan\u00eda estatal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Salcedo El Estado moderno, en su incesante vocaci\u00f3n de Leviat\u00e1n, padece de una peligrosa y persistente tentaci\u00f3n: la de confundir la administraci\u00f3n con la inquisici\u00f3n y el poder fiscal con la potestad punitiva absoluta. 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