{"id":145224,"date":"2026-10-08T16:13:05","date_gmt":"2026-10-08T16:13:05","guid":{"rendered":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=145224"},"modified":"2026-10-08T16:13:05","modified_gmt":"2026-10-08T16:13:05","slug":"seguridad-y-derechos-humanos-el-orden-que-necesitamos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=145224","title":{"rendered":"Seguridad y derechos humanos: el orden que necesitamos"},"content":{"rendered":"<p><b>POR E. MARGARITA EVE<\/b><\/p>\n<p>El debate sobre la delincuencia, el llamado \u00abc\u00f3digo 29\u00bb y los intercambios de disparos no deber\u00eda plantearse como una elecci\u00f3n entre seguridad y derechos humanos. Tambi\u00e9n soy ciudadana, madre y tengo miedo de salir de casa. Precisamente por eso necesitamos instituciones capaces de protegernos, perseguir el delito y hacer justicia dentro de la ley.<\/p>\n<p>Mi relaci\u00f3n con los derechos humanos comenz\u00f3 hace a\u00f1os, cuando colabor\u00e9 con varias fundaciones, entre ellas Muchachas y Muchachos con Don Bosco, dirigida entonces por el padre Linares. Su m\u00e9todo consist\u00eda en que adultos ense\u00f1aran a adultos, j\u00f3venes a j\u00f3venes y ni\u00f1os a ni\u00f1os. Nosotros impart\u00edamos talleres a multiplicadores en educaci\u00f3n sobre derechos humanos y facilit\u00e1bamos materiales.<\/p>\n<p>En esa etapa conoc\u00ed personalmente a Manuel Mar\u00eda Mercedes y el programa que desarrollaba, junto al padre Rogelio Cruz y al doctor Cruz Jimini\u00e1n, en Cristo Rey, para atender a j\u00f3venes afectados por las adicciones y en situaci\u00f3n de vulnerabilidad. Tambi\u00e9n impulsaba iniciativas para ayudarlos a abandonar las calles, recuperar sus vidas y favorecer su reinserci\u00f3n social.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, me contactaron por el caso de un dominicano residente en Nueva York que regres\u00f3 al pa\u00eds por el fallecimiento de su abuela. Agentes policiales confundieron su veh\u00edculo con el de una persona buscada y le dispararon dos veces en una pierna; las heridas provocaron su amputaci\u00f3n. Puse a su familia en contacto con Manuel Mar\u00eda Mercedes, quien asumi\u00f3 el caso y le brind\u00f3 asistencia.<\/p>\n<p>Hace aproximadamente un a\u00f1o, acud\u00ed nuevamente a \u00e9l por una situaci\u00f3n personal delicada relacionada con un grupo pol\u00edtico. Me recibi\u00f3, escuch\u00f3 mi caso y se ofreci\u00f3 a respaldarme si decid\u00eda hacerlo p\u00fablico, acompa\u00f1ando el proceso con dedicaci\u00f3n. Esa experiencia me permiti\u00f3 conocer de cerca al ser humano detr\u00e1s de la figura p\u00fablica.<\/p>\n<p>Los derechos humanos son inherentes a toda persona. Protegen la vida, la dignidad, la libertad, la integridad y la igualdad y, establecen l\u00edmites al poder. Despu\u00e9s del Holocausto y la Segunda Guerra Mundial, estos principios quedaron consagrados en la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la ONU el 10 de diciembre de 1948.<\/p>\n<p>Renunciar a ellos significar\u00eda retroceder en una conquista universal alcanzada para proteger a las personas frente a los abusos del poder. Ninguna sociedad deber\u00eda aceptar que, en nombre del orden o la seguridad, se debiliten esas garant\u00edas. Buscar protecci\u00f3n no puede significar renunciar a los principios que protegen la vida y la dignidad humana.<\/p>\n<p>Por eso existe el debido proceso. La detenci\u00f3n debe realizarse conforme a la ley; la persona tiene derecho a conocer las razones, recibir la lectura de sus derechos, un trato digno, asistencia legal y ser puesta a disposici\u00f3n de la autoridad judicial competente dentro de los plazos establecidos. El Ministerio P\u00fablico investiga y acusa; los tribunales determinan la responsabilidad.<\/p>\n<p>Estoy plenamente consciente de que vivimos atemorizados por la inseguridad. Vemos personas que, si sobreviven a un asalto o tiroteo, pueden terminar enfrentando largos procesos de recuperaci\u00f3n y j\u00f3venes afectados por las drogas cada vez m\u00e1s violentos. Son realidades que no se resuelven \u00fanicamente con fuerza: tambi\u00e9n requieren prevenci\u00f3n, tratamiento, educaci\u00f3n y oportunidades, junto con una respuesta firme frente al delito.<\/p>\n<p>Entiendo el deseo de recuperar el orden y sentirnos protegidos. Pero ninguna sociedad construye una paz duradera cuando la muerte y el abuso de poder se convierten en formas de hacer justicia. La historia demuestra que normalizar la violencia y debilitar los l\u00edmites al poder puede terminar afectando las libertades.<\/p>\n<p>Nuestro problema de seguridad no naci\u00f3 ayer ni pertenece exclusivamente a un gobierno. Es una dificultad acumulada durante a\u00f1os que requiere instituciones fuertes, una Polic\u00eda profesional, investigaciones eficaces y coordinaci\u00f3n con el Ministerio P\u00fablico y los tribunales. La ciudadan\u00eda tiene derecho a exigir justicia, pero tambi\u00e9n que la autoridad act\u00fae correctamente.<\/p>\n<p>Los derechos humanos no son el enemigo de la seguridad; son el l\u00edmite que impide que, en nombre del orden, se cometan abusos. Necesitamos una autoridad firme frente al delito y responsable frente al ciudadano. Porque el verdadero orden no se construye con miedo ni violencia, sino con una ley que proteja, una justicia que responda y un pa\u00eds donde podamos vivir sin miedo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR E. MARGARITA EVE El debate sobre la delincuencia, el llamado \u00abc\u00f3digo 29\u00bb y los intercambios de disparos no deber\u00eda plantearse como una elecci\u00f3n entre seguridad y derechos humanos. Tambi\u00e9n soy ciudadana, madre y tengo miedo de salir de casa. 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