{"id":145381,"date":"2026-10-10T00:16:43","date_gmt":"2026-10-10T00:16:43","guid":{"rendered":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=145381"},"modified":"2026-10-10T00:16:43","modified_gmt":"2026-10-10T00:16:43","slug":"la-delincuencia-no-se-combate-unicamente-con-mas-fuerza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=145381","title":{"rendered":"La delincuencia no se combate \u00fanicamente con m\u00e1s fuerza"},"content":{"rendered":"<p><b>Por CARLOS SALCEDO<\/b><\/p>\n<p>La seguridad ciudadana constituye una de las responsabilidades esenciales del Estado. No hay democracia que pueda consolidarse plenamente si sus ciudadanos viven bajo el temor de la delincuencia, ni puede hablarse de desarrollo cuando la violencia condiciona la libertad, el trabajo, la movilidad y la convivencia social.<\/p>\n<p><b>De la reacci\u00f3n policial a la prevenci\u00f3n integral del territorio<\/b><\/p>\n<p>Por eso, toda pol\u00edtica p\u00fablica dirigida a fortalecer la seguridad merece ser examinada con seriedad, sin prejuicios pol\u00edticos ni simplificaciones. El plan que impulsa el Gobierno, a trav\u00e9s del Ministerio de Interior y Polic\u00eda, parte de una premisa correcta: la seguridad no puede reducirse al patrullaje policial ni a la reacci\u00f3n frente al delito despu\u00e9s de cometido. Requiere prevenci\u00f3n, inteligencia, coordinaci\u00f3n institucional, intervenci\u00f3n territorial y participaci\u00f3n comunitaria.<\/p>\n<p>Ese enfoque integral constituye uno de los aspectos m\u00e1s importantes de la estrategia. La utilizaci\u00f3n de informaci\u00f3n sobre los territorios donde se concentra la criminalidad, la iluminaci\u00f3n de espacios p\u00fablicos, la incorporaci\u00f3n de c\u00e1maras de vigilancia, el fortalecimiento de la Polic\u00eda Nacional y los programas dirigidos a j\u00f3venes y comunidades permiten comprender que la seguridad es tambi\u00e9n una pol\u00edtica social y urbana.<\/p>\n<p><b>La prevenci\u00f3n como tejido social y continuidad institucional\u00a0<\/b><\/p>\n<p>La delincuencia no se combate \u00fanicamente con m\u00e1s fuerza. Tambi\u00e9n se combate evitando que determinados territorios, espacios y poblaciones queden abandonados a su suerte. Una calle iluminada, una comunidad organizada, un joven incorporado a una actividad educativa o productiva y una Polic\u00eda que llega oportunamente pueden formar parte de una misma pol\u00edtica de prevenci\u00f3n.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1156716 alignleft\" src=\"https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/delin-300x181.png\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" srcset=\"https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/delin-300x181.png 300w, https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/delin-150x90.png 150w, https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/delin-415x250.png 415w, https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/delin.png 638w\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"181\" \/><\/p>\n<p>Pero una estrategia de esta naturaleza exige tambi\u00e9n continuidad. Las pol\u00edticas p\u00fablicas no pueden depender exclusivamente de coyunturas, estad\u00edsticas moment\u00e1neas o respuestas frente a hechos que conmueven a la sociedad. La seguridad requiere planificaci\u00f3n, evaluaci\u00f3n permanente y capacidad de corregir aquello que no produzca los resultados esperados.<\/p>\n<p><b>Hacia una pol\u00edtica de Estado: el desaf\u00edo del Plan Estrat\u00e9gico Sectorial 2026-2035<\/b><\/p>\n<p>El anunciado Plan Estrat\u00e9gico Sectorial 2026-2035 ofrece una oportunidad para superar la visi\u00f3n epis\u00f3dica de la seguridad y convertirla en una pol\u00edtica de Estado. Diez a\u00f1os permiten pensar en reformas institucionales, profesionalizaci\u00f3n policial, prevenci\u00f3n, tecnolog\u00eda, coordinaci\u00f3n interinstitucional y fortalecimiento de las capacidades investigativas, con una perspectiva que trascienda los ciclos pol\u00edticos.<\/p>\n<p><b>Autoridad y legalidad: el Estado constitucional como l\u00edmite infranqueable<\/b><\/p>\n<p>Pero existe un l\u00edmite que nunca debemos olvidar: la seguridad no puede alcanzarse sacrificando el Estado constitucional.<\/p>\n<p>Como jurista, sostengo que una polic\u00eda fuerte no es una polic\u00eda sin l\u00edmites. Es una instituci\u00f3n fuerte porque conoce sus l\u00edmites constitucionales, act\u00faa conforme a la ley, respeta la dignidad humana y responde ante los controles institucionales. El uso leg\u00edtimo de la fuerza p\u00fablica no pierde autoridad por estar sometido a reglas; al contrario, adquiere legitimidad precisamente porque se ejerce dentro de un marco jur\u00eddico verificable.<\/p>\n<p><b>La interdicci\u00f3n de la arbitrariedad y el uso excepcional de la fuerza<\/b><\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n no autoriza una actuaci\u00f3n policial arbitraria, desproporcionada o inmune al escrutinio p\u00fablico. Toda intervenci\u00f3n que pueda afectar derechos fundamentales debe estar sustentada en una base legal, responder a una finalidad leg\u00edtima y ser necesaria y proporcional a la amenaza que se pretende enfrentar. La fuerza debe constituir un recurso excepcional, utilizado de manera gradual y diferenciada, cuando otros medios resulten insuficientes y siempre con el prop\u00f3sito de proteger la vida, la integridad y la seguridad de las personas.<\/p>\n<p>Este principio es especialmente importante cuando se trata de controles preventivos, detenciones, registros, vigilancia tecnol\u00f3gica o intervenciones en comunidades vulnerables. La prevenci\u00f3n del delito no puede convertirse en una autorizaci\u00f3n general para sospechar de todos, detener sin causa, discriminar por apariencia o condici\u00f3n social, invadir la privacidad o utilizar informaci\u00f3n personal sin controles adecuados. La eficacia operativa debe estar acompa\u00f1ada de reglas claras, capacitaci\u00f3n permanente y mecanismos de supervisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El ciudadano tiene derecho a que el Estado lo proteja de la delincuencia, pero tambi\u00e9n tiene derecho a que esa protecci\u00f3n se ejerza dentro de la Constituci\u00f3n. Ambos derechos no son contradictorios. Se complementan. La seguridad p\u00fablica solo es leg\u00edtima cuando protege a la sociedad sin convertir a sus integrantes en objetos de vigilancia o en destinatarios de actuaciones arbitrarias.<\/p>\n<p><b>Controles institucionales y responsabilidad de mando: los pilares de una pol\u00edtica madura<\/b><\/p>\n<p class=\"selectable-text copyable-text x15bjb6t x1n2onr6\"><span class=\"selectable-text copyable-text xkrh14z\">Por esa raz\u00f3n, los controles institucionales no deben ser vistos como obst\u00e1culos para la acci\u00f3n policial. El control judicial sobre las restricciones de derechos, la supervisi\u00f3n administrativa, la investigaci\u00f3n disciplinaria, la actuaci\u00f3n del Ministerio P\u00fablico, la defensa p\u00fablica, la rendici\u00f3n de cuentas y la fiscalizaci\u00f3n de los \u00f3rganos competentes son garant\u00edas indispensables para prevenir abusos y corregir desviaciones.<\/span><\/p>\n<p class=\"selectable-text copyable-text x15bjb6t x1n2onr6\"><span class=\"selectable-text copyable-text xkrh14z\">Tambi\u00e9n lo son los protocolos p\u00fablicos, los registros de las intervenciones, la identificaci\u00f3n de los agentes, la preservaci\u00f3n de evidencias y la investigaci\u00f3n independiente de cualquier denuncia sobre uso excesivo de la fuerza.<\/span><\/p>\n<p class=\"selectable-text copyable-text x15bjb6t x1n2onr6\"><span class=\"selectable-text copyable-text xkrh14z\">La responsabilidad institucional no se agota en sancionar al agente que incurre en una conducta il\u00edcita. Tambi\u00e9n exige determinar si existieron fallas de mando, deficiencias de capacitaci\u00f3n, ausencia de protocolos, incentivos indebidos o tolerancia frente a pr\u00e1cticas contrarias a la ley. Una pol\u00edtica de seguridad madura debe proteger tanto al ciudadano como al agente que act\u00faa correctamente, estableciendo reglas precisas y consecuencias efectivas para quienes las incumplan.<\/span><\/p>\n<p>De ah\u00ed que el \u00e9xito de esta pol\u00edtica no deba medirse solamente por la cantidad de agentes desplegados, c\u00e1maras instaladas o territorios intervenidos. Debe medirse por algo m\u00e1s profundo: cu\u00e1nto disminuye la violencia, cu\u00e1nto aumenta la confianza ciudadana, cu\u00e1nto mejora la capacidad de investigaci\u00f3n y persecuci\u00f3n del delito, cu\u00e1nto se reducen las actuaciones arbitrarias y cu\u00e1nto se fortalece la institucionalidad encargada de garantizar la seguridad.<\/p>\n<p>La seguridad democr\u00e1tica exige autoridad, pero tambi\u00e9n inteligencia; firmeza, pero tambi\u00e9n prevenci\u00f3n; tecnolog\u00eda, pero tambi\u00e9n protecci\u00f3n de la privacidad; persecuci\u00f3n del delito, pero igualmente respeto irrestricto a la Constituci\u00f3n, las leyes y los tratados de derechos humanos aplicables.<\/p>\n<p>El desaf\u00edo, en definitiva, es construir una sociedad en la que el ciudadano pueda vivir sin miedo y, al mismo tiempo, confiar en que el poder p\u00fablico que lo protege tambi\u00e9n est\u00e1 sometido al derecho. Esa confianza no se impone por la fuerza, se construye mediante resultados, transparencia, controles efectivos y respeto a la dignidad de cada persona.<\/p>\n<p>La verdadera seguridad es aquella que protege al ciudadano, limita el ejercicio del poder, garantiza la responsabilidad institucional y fortalece, simult\u00e1neamente, al Estado constitucional.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por CARLOS SALCEDO La seguridad ciudadana constituye una de las responsabilidades esenciales del Estado. No hay democracia que pueda consolidarse plenamente si sus ciudadanos viven bajo el temor de la delincuencia, ni puede hablarse de desarrollo cuando la violencia condiciona la libertad, el trabajo, la movilidad y la convivencia social. 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