{"id":146874,"date":"2026-10-22T11:12:57","date_gmt":"2026-10-22T11:12:57","guid":{"rendered":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=146874"},"modified":"2026-10-22T11:12:57","modified_gmt":"2026-10-22T11:12:57","slug":"el-negocio-redondo-de-las-afp-en-rd","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=146874","title":{"rendered":"El negocio redondo de las AFP en RD"},"content":{"rendered":"<p><b>POR JULIO CASADO<\/b><\/p>\n<p>Cuando en la Rep\u00fablica Dominicana nos vendieron la famosa Ley 87-01 a principios de los a\u00f1os dos mil, nos pintaron pajaritos en el aire asegur\u00e1ndonos que las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) ser\u00edan el salvavidas de nuestra vejez.<\/p>\n<p>Nos dijeron que cada peso descontado de la quincena iba a crecer seguro para que, al final de la jornada laboral, el trabajador dominicano pudiera retirarse con tranquilidad y dignidad. Pero m\u00e1s de dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, la realidad que se vive en la calle es muy distinta: el sistema se ha convertido en una alcanc\u00eda gigante donde el pueblo pone los cuartos a la fuerza y un grupito muy selecto es el que realmente goza de la fiesta.<\/p>\n<p>Quincena tras quincena, al empleado de a pie le mochan su sueldo sin preguntarle si est\u00e1 de acuerdo o si le alcanza para el supermercado. Ese dinero sale del sudor de la gente que madruga en el tap\u00f3n, que coge lucha en una zona franca, en una oficina o en un comercio, so\u00f1ando con alg\u00fan d\u00eda descansar.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1159990 alignleft\" src=\"https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/sip-300x168.png\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" srcset=\"https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/sip-300x168.png 300w, https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/sip-150x84.png 150w, https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/sip-446x250.png 446w, https:\/\/almomento.net\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/sip.png 738w\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/p>\n<p>Sin embargo, desde su misma creaci\u00f3n hasta el sol de hoy, el manejo de esos fondos ha dejado much\u00edsimo que desear, funcionando m\u00e1s como un negocio financiero privado a prueba de p\u00e9rdidas para sus administradores que como una verdadera seguridad social para el trabajador.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s indignante del caso es ver hacia d\u00f3nde van a parar esos cientos de miles de millones de pesos acumulados bajo la mirada de la Superintendencia de Pensiones (SIPEN). En vez de traducirse en beneficios palpables para los due\u00f1os reales de ese capital, los recursos de las pensiones se han utilizado hist\u00f3ricamente para apalancar y engordar los negocios de grandes empresarios. Con el cuento de las inversiones y el desarrollo econ\u00f3mico, el dinero del retiro de los dominicanos termina sirviendo de capital barato para que los mismos grupos econ\u00f3micos de siempre sigan ampliando sus imperios.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed es donde entra el famoso juego de ser juez y parte que tanto molesta a la ciudadan\u00eda. No es ning\u00fan secreto que detr\u00e1s de la estructura financiera del pa\u00eds existen empresarios con enorme peso e influencia directa o indirecta sobre estas AFP y los grupos que las controlan.<\/p>\n<p>Esa cercan\u00eda ha permitido que, a lo largo de los a\u00f1os, el dinero de los trabajadores termine financiando empresas y proyectos donde esos mismos empresarios tienen participaci\u00f3n, acciones o intereses directos, todo vestido con un traje legal para que parezca normal lo que a todas luces es un conflicto de intereses del tama\u00f1o de la Catedral.<\/p>\n<p>Peor a\u00fan es la forma en que se sueltan esos millones cuando hay padrinos de por medio. Mientras la ley establece en el papel reglas estrictas y topes sobre las \u00e1reas restringidas de inversi\u00f3n, en la pr\u00e1ctica se han canalizado pr\u00e9stamos y colocaciones millonarias en favor de compa\u00f1\u00edas vinculadas a sectores influyentes sin exigirles ni por asomo el rigor que deber\u00edan cumplir.<\/p>\n<p>Se arman trajes a la medida, fideicomisos o emisiones de deuda donde se flexibilizan las condiciones, pasando por alto los requisitos m\u00ednimos de riesgo y garant\u00edas que deber\u00edan proteger sagradamente el patrimonio de los futuros pensionados.<\/p>\n<p>P\u00f3ngase usted, ciudadano com\u00fan o peque\u00f1o comerciante, a pedir un pr\u00e9stamo en cualquier banco del pa\u00eds para levantar un negocito: le piden hasta el acta de nacimiento de su abuela, un garante solidario, t\u00edtulo de propiedad y unos intereses que le quitan el sue\u00f1o. En cambio, cuando se trata de empresas donde participan figuras con influencia dentro del engranaje de las AFP, los millones fluyen en bandeja de plata, a plazos c\u00f3modos y con tasas preferenciales financiadas nada m\u00e1s y nada menos que con el ahorro obligatorio de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n no es un accidente de ayer, sino el resultado de una mala administraci\u00f3n sostenida desde que arranc\u00f3 el sistema hasta el d\u00eda de hoy. Durante a\u00f1os se ha permitido que las AFP cobren comisiones jugosas pase lo que pase con la rentabilidad real del afiliado, mientras la gesti\u00f3n de los fondos prioriza la liquidez de las grandes corporaciones y el endeudamiento estatal por encima del bienestar de la gente. Si una inversi\u00f3n sale mal o rinde poco por malas decisiones administrativas, las administradoras nunca pierden; el golpe siempre lo absorbe la cuenta individual del trabajador.<\/p>\n<p>Todo esto camina de la mano de un tr\u00e1fico de influencias que se ha vuelto costumbre dentro del sector. Las puertas giratorias, los amarres entre \u00e9lites econ\u00f3micas y la tibieza de quienes deber\u00edan fiscalizar con mano dura han creado un ecosistema donde nadie le pone el cascabel al gato. Las malas influencias pesan m\u00e1s que el inter\u00e9s p\u00fablico, y cada vez que se habla de reformar el sistema para transparentar el uso de los fondos o cortar los privilegios, aparecen las presiones desde arriba para que todo siga exactamente igual.<\/p>\n<p>El resultado de este desorden administrativo y de tanto favoritismo lo vemos hoy en la cara de nuestros viejitos. Cuando un dominicano llega a la edad de retiro tras d\u00e9cadas cotizando, se topa con mil trabas burocr\u00e1ticas o con la amarga sorpresa de que la pensi\u00f3n que le toca no le da ni para comprar las pastillas de la presi\u00f3n. Da grima ver a gente que trabaj\u00f3 toda su vida recibiendo chelitos de pensi\u00f3n, mientras sus ahorros sirvieron durante veinte a\u00f1os para financiar proyectos multimillonarios de empresarios que ya ten\u00edan la vida resuelta.<\/p>\n<p>Ya est\u00e1 bueno de que el sudor del pueblo dominicano siga siendo la caja chica de unos cuantos privilegiados con influencias en las AFP. Los fondos de pensiones no son propiedad de los banqueros ni de los empresarios conectados, sino de cada hombre y mujer que se faja d\u00eda a d\u00eda a levantar este pa\u00eds.<\/p>\n<p>Urge limpiar la administraci\u00f3n de estos recursos, acabar de ra\u00edz con el tr\u00e1fico de influencias y los pr\u00e9stamos entre amigotes, y garantizar de una vez por todas que ese dinero cumpla su \u00fanico prop\u00f3sito leg\u00edtimo: asegurar una vejez digna para sus verdaderos due\u00f1os.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR JULIO CASADO Cuando en la Rep\u00fablica Dominicana nos vendieron la famosa Ley 87-01 a principios de los a\u00f1os dos mil, nos pintaron pajaritos en el aire asegur\u00e1ndonos que las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) ser\u00edan el salvavidas de nuestra vejez. 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