{"id":148695,"date":"2026-11-08T14:10:45","date_gmt":"2026-11-08T14:10:45","guid":{"rendered":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=148695"},"modified":"2026-11-08T14:10:45","modified_gmt":"2026-11-08T14:10:45","slug":"el-hambre-no-desaparece-por-decreto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=148695","title":{"rendered":"El hambre no desaparece por decreto"},"content":{"rendered":"<p>POR LUIS M. GUZMAN<\/p>\n<p>La Rep\u00fablica Dominicana celebra su salida del mapa del hambre de la FAO, mientras numerosas familias contin\u00faan enfrentando dificultades para comprar los alimentos que necesitan. No se trata de negar un avance internacionalmente reconocido, sino de examinar qu\u00e9 significa realmente.<\/p>\n<p>Una cosa es superar el umbral estad\u00edstico de la subalimentaci\u00f3n cr\u00f3nica y otra garantizar que los hogares puedan alimentarse dignamente. Entre ambas realidades existe una distancia que ning\u00fan discurso oficial deber\u00eda ocultar.<\/p>\n<p>El presidente Luis Abinader declar\u00f3 en Roma, el pasado 12 de octubre, que contribuir a sacar al pa\u00eds del mapa del hambre constituye uno de los logros que mayor orgullo le producen. La FAO reconoci\u00f3 que la subalimentaci\u00f3n cr\u00f3nica descendi\u00f3 en el per\u00edodo 2023-2025. Es un progreso nacional acumulado durante dos d\u00e9cadas. Pero cuando un mandatario coloca ese reconocimiento entre los grandes \u00e9xitos de su gesti\u00f3n, tambi\u00e9n debe explicar las necesidades que el indicador no alcanza a medir.<\/p>\n<p>El hambre que la FAO no mide<\/p>\n<p>La propia FAO proporciona el dato que impide confundir el reconocimiento con la desaparici\u00f3n del problema, el 41.3% de la poblaci\u00f3n dominicana, aproximadamente 4.7 millones de personas, experimenta inseguridad alimentaria moderada o grave. Dentro de ese grupo, alrededor de 2.1 millones enfrentan inseguridad grave. Son mediciones distintas de la subalimentaci\u00f3n cr\u00f3nica, pero revelan una realidad decisiva, millones de dominicanos todav\u00eda encuentran dificultades para acceder regularmente a alimentos suficientes y adecuados.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed comienza la contradicci\u00f3n fundamental. Un pa\u00eds puede producir alimentos, abastecer sus mercados y exhibir crecimiento econ\u00f3mico sin que todos sus ciudadanos tengan capacidad para comprarlos. La existencia de arroz, pollo, huevos o vegetales en los establecimientos no garantiza que lleguen a la mesa de cada familia.<\/p>\n<p>El hambre tambi\u00e9n est\u00e1 relacionada con salarios insuficientes, empleos precarios, desigualdad de ingresos y precios inaccesibles. La abundancia en los mercados pierde significado para quien debe escoger qu\u00e9 necesidades dejar\u00e1 sin cubrir.<\/p>\n<p>Las estad\u00edsticas oficiales reconocen que la pobreza monetaria descendi\u00f3 al 17.3% en 2025, desde el 19% registrado en 2024. Ese avance merece reconocimiento, pero significa igualmente que una parte importante de la poblaci\u00f3n contin\u00faa siendo pobre. Adem\u00e1s, superar una l\u00ednea monetaria no elimina autom\u00e1ticamente la vulnerabilidad. Una familia puede dejar de figurar entre los pobres y seguir expuesta a que una enfermedad, el desempleo o un nuevo aumento de precios comprometan su alimentaci\u00f3n y la estabilidad de su hogar.<\/p>\n<p>El Banco Central registr\u00f3 una inflaci\u00f3n interanual del 5.12% en septiembre de 2026. Aunque los alimentos disminuyeron ligeramente de precio durante ese mes, la inflaci\u00f3n acumulada y las diferencias entre productos siguen condicionando el presupuesto familiar.<\/p>\n<p>El problema no consiste solamente en cu\u00e1nto sube un alimento hoy, sino en cu\u00e1nto cuesta frente al ingreso disponible. Cuando el salario apenas alcanza para cubrir lo indispensable, incluso una mejora econ\u00f3mica nacional puede resultar imperceptible en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>El 4 de noviembre, Leonel Fern\u00e1ndez, presidente de la Fuerza del Pueblo, cuestion\u00f3 la interpretaci\u00f3n gubernamental de los reconocimientos de la FAO y denunci\u00f3 lo que describi\u00f3 como una creciente indignaci\u00f3n por el costo de la vida. Su planteamiento introduce una pregunta leg\u00edtima: Puede considerarse superado un problema cuando tantas familias siguen padeciendo sus consecuencias? La respuesta exige reconocer que el avance contra la subalimentaci\u00f3n es real, pero no equivale a la desaparici\u00f3n de la pobreza ni de la inseguridad alimentaria.<\/p>\n<p>La pobreza detr\u00e1s del reconocimiento<\/p>\n<p>La responsabilidad de responder a esa pregunta tiene nombres y funciones. Jos\u00e9 Ignacio Paliza, ministro de la Presidencia y presidente del CONASSAN, reconoci\u00f3 que el hambre tambi\u00e9n representa ausencia de oportunidades y una herida a la dignidad humana. Esa afirmaci\u00f3n ampl\u00eda el compromiso institucional. Si el problema trasciende las calor\u00edas disponibles, las pol\u00edticas deben demostrar mejoras en acceso, nutrici\u00f3n e ingresos. No basta con contabilizar beneficiarios, hay que comprobar cu\u00e1nto mejoran sus condiciones y durante cu\u00e1nto tiempo.<\/p>\n<p>Francisco Oliverio Espaillat, ministro de Agricultura, ha destacado la producci\u00f3n nacional, la modernizaci\u00f3n agropecuaria y la protecci\u00f3n de los arroceros. Pero la seguridad alimentaria no termina en los campos ni en los almacenes. Debe examinarse c\u00f3mo se distribuyen los beneficios entre productores, intermediarios y consumidores. Si los peque\u00f1os agricultores enfrentan elevados costos y los hogares pagan precios dif\u00edciles de sostener, corresponde investigar d\u00f3nde se encarece la cadena y qu\u00e9 resultados producen las pol\u00edticas destinadas a mejorarla.<\/p>\n<p>La protecci\u00f3n social constituye otro componente indispensable. Las transferencias monetarias, la alimentaci\u00f3n escolar y otros programas pueden aliviar privaciones reales, pero su existencia no demuestra por s\u00ed sola que los hogares hayan alcanzado independencia econ\u00f3mica. Una pol\u00edtica contra el hambre debe identificar a quienes permanecen excluidos, mejorar la nutrici\u00f3n infantil y proteger a las familias frente a p\u00e9rdidas de ingresos. Tambi\u00e9n necesita metas p\u00fablicas, presupuestos verificables y evaluaciones que permitan conocer qu\u00e9 funciona y qu\u00e9 debe corregirse.<\/p>\n<p>Existe un riesgo pol\u00edtico cuando una estad\u00edstica favorable se transforma en una celebraci\u00f3n que ocupa m\u00e1s espacio que las necesidades pendientes. Abinader puede destacar leg\u00edtimamente los avances alcanzados, pero su administraci\u00f3n debe responder por los resultados actuales de las pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>Paliza, Espaillat y las instituciones que dirigen tienen responsabilidades concretas en esa tarea. La rendici\u00f3n de cuentas exige contrastar sus declaraciones con la evoluci\u00f3n de los precios, los ingresos, la nutrici\u00f3n y el acceso efectivo a los alimentos.<\/p>\n<p>La Rep\u00fablica Dominicana no necesita escoger entre reconocer sus progresos y denunciar sus carencias. Necesita comprender que ambos pueden coexistir. Salir del mapa del hambre representa una conquista; conseguir que ninguna familia deba sacrificar medicamentos, educaci\u00f3n o vivienda para alimentarse constituye una responsabilidad todav\u00eda pendiente.<\/p>\n<p>El \u00e9xito de una pol\u00edtica p\u00fablica no se mide \u00fanicamente por el reconocimiento que recibe un gobernante, sino por la dignidad que alcanza la poblaci\u00f3n. Porque el hambre no desaparece cuando sale de un mapa, sino cuando deja de condicionar la vida de las personas.<\/p>\n<p>El hambre fuera del mapa<\/p>\n<p>El problema alimentario exige observar especialmente a los ni\u00f1os, los envejecientes, las madres solteras, los trabajadores informales y las comunidades rurales. No todos enfrentan las mismas privaciones ni necesitan id\u00e9nticas respuestas.<\/p>\n<p>Los programas de alimentaci\u00f3n escolar, las transferencias sociales y el apoyo a peque\u00f1os productores pueden contribuir a reducirlas, pero deben evaluarse por sus resultados concretos. La pregunta no es solamente cu\u00e1ntas raciones se distribuyen, sino cu\u00e1ntas familias alcanzan una alimentaci\u00f3n suficiente, saludable y sostenible.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debemos examinar una contradicci\u00f3n econ\u00f3mica de mayor alcance, un pa\u00eds puede exhibir crecimiento, expansi\u00f3n tur\u00edstica y mejores indicadores de pobreza mientras numerosos hogares contin\u00faan sintiendo que trabajar no les garantiza vivir dignamente.<\/p>\n<p>Esa distancia entre el progreso agregado y la seguridad econ\u00f3mica individual merece una investigaci\u00f3n permanente. Si la riqueza aumenta sin que una parte importante de la poblaci\u00f3n pueda sostener una alimentaci\u00f3n adecuada, el debate debe incluir la calidad del empleo y la distribuci\u00f3n de las oportunidades.<\/p>\n<p>Salir del mapa del hambre es una conquista que merece preservarse; convertirla en sin\u00f3nimo de hambre erradicada ser\u00eda un error. La verdadera medida del progreso no consiste en desaparecer de una clasificaci\u00f3n internacional, sino en conseguir que cada vez menos familias deban elegir entre alimentarse, pagar el alquiler, comprar medicamentos o cubrir los estudios de sus hijos.<\/p>\n<p>Las estad\u00edsticas deben servir para identificar lo que hemos superado y revelar lo que todav\u00eda falta. Porque el hambre no termina cuando desaparece de un mapa, sino cuando deja de condicionar la vida de las personas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR LUIS M. GUZMAN La Rep\u00fablica Dominicana celebra su salida del mapa del hambre de la FAO, mientras numerosas familias contin\u00faan enfrentando dificultades para comprar los alimentos que necesitan. No se trata de negar un avance internacionalmente reconocido, sino de examinar qu\u00e9 significa realmente. 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