{"id":27007,"date":"2021-05-25T11:50:13","date_gmt":"2021-05-25T11:50:13","guid":{"rendered":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=27007"},"modified":"2021-05-25T11:50:13","modified_gmt":"2021-05-25T11:50:13","slug":"pelegrin-militante-defensor-de-la-soberania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=27007","title":{"rendered":"Pelegr\u00edn: militante defensor de la soberan\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Si nuestro pa\u00eds cuenta con una familia valiente, solidaria y resuelta en la defensa de nuestra soberan\u00eda, es precisamente la de Pelegr\u00edn Castillo. Sus hermanos, Ju\u00e1rez y Vinicio, as\u00ed como su padre, el Dr. Marino Vinicio Castillo, un destacado jurista ampliamente conocido a todo lo ancho de la geograf\u00eda nacional, no necesitan presentaci\u00f3n. Sus posiciones en defensa de la constitucionalidad, el inter\u00e9s nacional y la coherencia que han exhibido a trav\u00e9s de los a\u00f1os, son dignos de encomio y admiraci\u00f3n. Claro, en un pa\u00eds en el que las instituciones est\u00e1n organizadas en torno a la corrupci\u00f3n, resulta poco rentable pol\u00edticamente denunciar las purulencias de un sistema que ya no resiste m\u00e1s remiendos. Pero a pesar de esa realidad, han sido tenazmente intransigentes en su lucha por sentar las bases que permitan edificar el pa\u00eds al que todos aspiramos.<\/p>\n<p>Ahora bien, Pelegr\u00edn se ha preocupado en plasmar sus ideas por escrito con el prop\u00f3sito de que perduren m\u00e1s all\u00e1 de la ef\u00edmera existencia a la que estamos destinados. En ese sentido, public\u00f3 hace una d\u00e9cada un libro titulado \u201cHait\u00ed y los intereses nacionales\u201d, en el que expone posibles soluciones para contener un flujo migratorio que desborda las posibilidades nacionales. Al traducir el drama de los vecinos en cifras expresa: \u201cEl porcentaje de consumo de combustibles-le\u00f1a, carb\u00f3n, bagazo, desechos animales y vegetales- en un pa\u00eds con problemas agudos de deforestaci\u00f3n, se manten\u00eda en 1993 en los mismos niveles que 20 a\u00f1os antes. Esto es, (86%) como porcentaje del consumo global de energ\u00eda, mientras que el consumo de energ\u00eda dom\u00e9stica procedente de la le\u00f1a representaba en 1990 el 72% del consumo total\u201d. Estos datos escalofriantes reflejan la peligrosa cultura depredatoria de nuestros vecinos sobre sus propios recursos naturales, quienes ya se encuentran ejerciendo impunemente las mismas pr\u00e1cticas en territorio dominicano.<\/p>\n<p>Asimismo, destaca el autor que para 2031 la poblaci\u00f3n haitiana se duplicar\u00e1 de conformidad con proyecciones estad\u00edsticas, o sea, con un \u00edndice de natalidad muy superior al de los dominicanos. El crecimiento exponencial de una poblaci\u00f3n for\u00e1nea en nuestro territorio genera a mediano y largo plazo un proceso de sustituci\u00f3n de personas, cultura, valores e identidad nacional, que es precisamente lo que se pretende. Sobre la inviabilidad del Estado haitiano, Pelegr\u00edn se\u00f1ala: \u201c(\u2026) estamos en presencia de un Estado nacional desintegrado, colapsado, que s\u00f3lo tendr\u00e1 posibilidad de recomponerse a trav\u00e9s de un esfuerzo estrat\u00e9gico de los que dentro de la comunidad internacional s\u00ed pueden y s\u00ed deben asumir la reconstrucci\u00f3n de Hait\u00ed en Hait\u00ed\u201d. Esta aseveraci\u00f3n es correcta, toda vez que deber\u00edan ser los pa\u00edses miembros de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE) que, por sus v\u00ednculos naturales con Hait\u00ed y la regi\u00f3n del Caribe, tienen la obligaci\u00f3n moral de cooperar activamente con su reconstrucci\u00f3n. Sin embargo, la tendencia ha sido intervenir en determinadas circunstancias cr\u00edticas para, posteriormente, abandonar a su suerte a ese desafortunado pa\u00eds.<\/p>\n<p>Pelegr\u00edn advierte en su obra, con justa raz\u00f3n, c\u00f3mo la comunidad internacional \u201cviene ejerciendo presiones inaceptables para coartar el leg\u00edtimo derecho del Estado para repatriar ilegales haitianos a su pa\u00eds, as\u00ed como proponiendo f\u00f3rmulas relativas al status jur\u00eddico que s\u00f3lo pueden decidir los poderes p\u00fablicos nacionales\u201d. Cuando denuncia las f\u00f3rmulas jur\u00eddicas que se vienen imponiendo, m\u00e1s que sugiriendo, se anticip\u00f3 a la inconstitucional Ley No. 169\/14, que fue redactada por una oficina de abogados norteamericana para restarle efectos jur\u00eddicos a la sentencia TC\/0168\/13, dictada por el Tribunal Constitucional. L\u00e1stima que esta jurisdicci\u00f3n haya descuidado agendar, conocer y fallar esta normativa que ha sido impugnada por importantes organizaciones nacionales. Nada justifica esta imperdonable omisi\u00f3n varios a\u00f1os despu\u00e9s de haberse depositado diversos recursos impugnando la referida ley.<\/p>\n<p>Resulta importante destacar otro aspecto rese\u00f1ado en el libro, y es como el atraso de la clase empresarial dominicana, que lejos de invertir para tecnificarse y tornarse eficiente, ha preferido sostener su competitividad sobre la base de explotar una mano de obra no calificada, ilegal e indigente a las que en ocasiones se le desconocen sus derechos. Esta pr\u00e1ctica ha sido adoptada sin tomar en consideraci\u00f3n el desplazamiento de la mano de obra dominicana y la violaci\u00f3n a las normas laborales en cuanto al porcentaje permitido para emplear extranjeros. Al abordar este punto, se expresa: \u201cNo importa que se desplace mano de obra nacional, ni que se depriman los salarios de los dominicanos, ni que se refuerce el equilibrio de la pobreza, ni que se retrase la innovaci\u00f3n de los procesos productivos, ni que se discrimine a los trabajadores dominicanos colg\u00e1ndoles el sambenito de vagos o indisciplinados, ni que se violenten las normas de nacionalizaci\u00f3n del trabajo\u201d.<\/p>\n<p>En efecto, la tendencia ha sido implementar pol\u00edticas de subsidios, de asistencialismo parasitario en los sectores econ\u00f3micamente deprimidos, favoreciendo as\u00ed la introducci\u00f3n de mano de obra devaluada con la finalidad de justificar el extendido criterio que actualmente prevalece en un sector de la poblaci\u00f3n: \u201clos dominicanos no quieren trabajar\u201d. Nada m\u00e1s falso, todo ha sido producto de un plan para crear una minor\u00eda \u00e9tnica en nuestro territorio (jur\u00eddicamente dominicana y culturalmente haitiana), facilitando as\u00ed la desnacionalizaci\u00f3n del trabajo y promoviendo un proceso de sustituci\u00f3n de poblaci\u00f3n que resulta sumamente peligroso por atentar contra la seguridad, soberan\u00eda, integridad y dignidad del pueblo dominicano. Esos macabros designios se observan f\u00e1cilmente cuando las autoridades, adem\u00e1s de flexibilizar en la pr\u00e1ctica los mecanismos de adquisici\u00f3n de la nacionalidad (violando la Constituci\u00f3n y leyes vigentes), tambi\u00e9n suprimen las redadas y se hacen de la vista gorda con los empleadores que violan el C\u00f3digo de Trabajo.<\/p>\n<p>En cuanto al peligro que representa desestabilizar la poblaci\u00f3n de un pa\u00eds, Pelegr\u00edn nos ense\u00f1a que no es lo mismo comparar el \u00e9xodo de dominicanos a los Estados Unidos, que el de los haitianos hacia nuestro pa\u00eds, puesto que el tama\u00f1o de la econom\u00eda y el territorio son determinantes para calcular la capacidad de absorci\u00f3n. Ciertamente, al referirse a ese desbalance en la regi\u00f3n fronteriza, expresa: \u201cLa frontera se desvanece por el prolongado abandono de las pol\u00edticas p\u00fablicas, provocando un grave desequilibrio de poblaciones: por cada dominicano que habita en las provincias fronterizas existen siete haitianos que habitan en los departamentos fronterizos. Esto, en t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos, resulta sencillamente catastr\u00f3fico y empieza a manifestarse con la creciente haitianizaci\u00f3n de la regi\u00f3n\u201d. Se trata de una verdad irrefutable, en vista de que basta una simple ojeada para constatar esta alarmante realidad.<\/p>\n<p>La documentaci\u00f3n contenida en este valioso aporte bibliogr\u00e1fico pone de relieve insistentemente la necesidad de que la comunidad internacional intervenga para reconstruir las instituciones y econom\u00eda del vecino pa\u00eds, aunque este planteamiento, lejos de concebirse como una posibilidad, se formula en\u00e9rgicamente como reclamo. Y es l\u00f3gico que as\u00ed sea, dado que como bien afirma Pelegr\u00edn \u201csi la cuesti\u00f3n haitiana perdiera su car\u00e1cter internacional, tender\u00eda a convertirse exclusivamente en un problema insular y, por tanto, dominicano\u201d. Desafortunadamente esa ha sido la apuesta de esa comunidad internacional: transferirle esa responsabilidad al pueblo dominicano. Por eso ha estado evadiendo durante a\u00f1os el problema, a fin de distanciarse de la reconstrucci\u00f3n que reclama a gritos esa depauperada naci\u00f3n que ha sido v\u00edctima de innumerables vicisitudes.<\/p>\n<p>Pelegr\u00edn, quien fue miembro de la desaparecida entidad patri\u00f3tica Uni\u00f3n Nacionalista y actualmente forma parte del Comit\u00e9 de Solidaridad con Hait\u00ed, plantea un esfuerzo de los Estados Unidos, Canad\u00e1 y Francia para elaborar una especie de Plan Marshall para la recuperaci\u00f3n de Hait\u00ed. Una idea audaz, justa y pertinente para reconstruir al pa\u00eds m\u00e1s pobre de la regi\u00f3n, tomando como antecedente la iniciativa norteamericana para ayudar a Europa Occidental despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial. Esa aspiraci\u00f3n que tenemos todos los habitantes de esta isla, dividida en dos naciones, se ha ido desvaneciendo con el discurrir del tiempo, toda vez que no existe genuina voluntad por ayudar al pueblo haitiano.<\/p>\n<p>Esa ausencia de voluntad se evidencia en las declaraciones del Comit\u00e9 de Solidaridad con Hait\u00ed, incluidas en la parte final del texto. Una de ellas, que data del 12 de julio de 2010, indica: \u201cLa comunidad internacional sigue demostrando un d\u00e9bil compromiso con Hait\u00ed y su futuro. Se han efectuado cuatro conferencias internacionales, y aunque los anuncios de aportes para la reconstrucci\u00f3n envuelven sumas de miles de millones de d\u00f3lares, no se han cumplido compromisos inmediatos y puntuales por apenas doscientos millones de d\u00f3lares para cubrir d\u00e9ficits apremiantes, lo que arroja serias dudas sobre la cooperaci\u00f3n real y efectiva\u201d. Ciertamente que esos esfuerzos de reconstrucci\u00f3n no han pasado de vanas promesas que se han ido disipando a medida que avanzan los a\u00f1os y se agravan las dificultades.<\/p>\n<p>Actualmente la realidad salta a la vista: los problemas haitianos han sido transferidos al pueblo dominicano, que se encuentra en una situaci\u00f3n dif\u00edcil y delicada. De ah\u00ed la imperiosa necesidad de adoptar medidas concretas y perseverar en planteamientos justos para proteger el supremo inter\u00e9s nacional. Esa es la raz\u00f3n por la cual debemos prestar atenci\u00f3n a las ideas de todos los que han defendido y a\u00fan defienden la identidad y soberan\u00eda nacional. Pelegr\u00edn Castillo, al igual que su familia y otros tantos dominicanos, constituye un ejemplo de virtud ciudadana. Asumir responsabilidades, sin importar el costo social, pol\u00edtico o econ\u00f3mico, es un m\u00e9rito incuestionable que s\u00f3lo aquellos que tienen convicciones claras pueden sostener sobre sus hombros durante largo tiempo, as\u00ed sea el que abarca su ciclo vital.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si nuestro pa\u00eds cuenta con una familia valiente, solidaria y resuelta en la defensa de nuestra soberan\u00eda, es precisamente la de Pelegr\u00edn Castillo. Sus hermanos, Ju\u00e1rez y Vinicio, as\u00ed como su padre, el Dr. Marino Vinicio Castillo, un destacado jurista ampliamente conocido a todo lo ancho de la geograf\u00eda nacional, no necesitan presentaci\u00f3n. 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