{"id":33411,"date":"2021-07-20T11:51:32","date_gmt":"2021-07-20T11:51:32","guid":{"rendered":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=33411"},"modified":"2021-07-20T11:51:32","modified_gmt":"2021-07-20T11:51:32","slug":"el-ocaso-de-la-primera-republica-y-la-reafirmacion-de-la-dominicanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/thelatinpostny.com\/?p=33411","title":{"rendered":"El ocaso de la Primera Rep\u00fablica y la reafirmaci\u00f3n de la dominicanidad"},"content":{"rendered":"<p>La Primera Rep\u00fablica, inaugurada formalmente el 14 de noviembre de 1844 con la juramentaci\u00f3n de las autoridades dominicanas al amparo de la Constituci\u00f3n que hab\u00eda sido adoptada en la villa de San Crist\u00f3bal el d\u00eda 6 retropr\u00f3ximo, qued\u00f3 liquidada el 18 de marzo de 1861.  <\/p>\n<p>Aquel per\u00edodo hist\u00f3rico hab\u00eda sido convulso y traum\u00e1tico desde el punto de vista institucional: se\u00f1oreado b\u00e1sicamente por el sector pol\u00edtico conservador que encabezaba el cerril general Pedro Santana (al cual se adhirieron muchas figuras notables, como Tom\u00e1s Bobadilla, Buenaventura B\u00e1ez y Manuel Jim\u00e9nez, estos \u00faltimos presidentes de la rep\u00fablica) fue escenario de acontecimientos que dejar\u00edan hondas huellas en la brega del pueblo dominicano en procura de su destino hist\u00f3rico.  <\/p>\n<p>La Primera Rep\u00fablica, en sus casi 17 a\u00f1os de existencia, ciertamente entra\u00f1\u00f3 una reafirmaci\u00f3n de la voluntad nacional separatista (nuevas campa\u00f1as de la guerra dom\u00ednico-haitiana: 1844-1856), varias incidencias intranquilizantes (renuncia de Santana en agosto de 1848, golpe de Estado santanista de mayo de 1949, ruptura baecista del bloque conservador, etc\u00e9tera), una insurgencia moment\u00e1nea del liberalismo (revoluci\u00f3n cibae\u00f1a de julio de 1857) y varias reformas constitucionales (dos en 1854 y dos en 1858).    <\/p>\n<p>La liquidaci\u00f3n y el posterior desmantelamiento del orden pol\u00edtico republicano, largamente acariciados por un influyente sector de la sociedad dominicana de la \u00e9poca, fueron ejecutados por Santana cuando, sin consultar a sus conciudadanos y prevalido de su poder casi omn\u00edmodo, proclam\u00f3 la anexi\u00f3n a Espa\u00f1a.   <\/p>\n<p>El texto sustantivo que estaba entonces vigente era el del 23 de diciembre de 1854 (una revisi\u00f3n conservadora que Santana hab\u00eca patrocinado para anular la reforma liberal de febrero de ese mismo a\u00f1o), y por lo tanto \u00e9ste qued\u00f3 reemplazado por las leyes de Espa\u00f1a y las ordenanzas dictadas por el Gobernador designado.   <\/p>\n<p>La proclama anexionista de Santana implic\u00f3, como era de esperarse, la supresi\u00f3n formal de la estructura pol\u00edtica republicana (para ser sustituida por una en la que nos convert\u00edamos en provincia ultramarina de Espa\u00f1a) y la erecci\u00f3n de aquel como Gobernador (con rango de capit\u00e1n general), una situaci\u00f3n que casi de inmediato fue protestada por dominicanos de sentimientos patri\u00f3ticos.      <\/p>\n<p>En la ciudad de Santo Domingo, el padre Fernando Arturo de Meri\u00f1o, el general Eusebio Manzueta, el trinitario Mat\u00edas Ram\u00f3n Mella y otros prestantes mun\u00edcipes se manifestaron abiertamente contra la decisi\u00f3n de Santana. En Santiago, el pueblo hizo caso omiso a la invitaci\u00f3n que se cursara para el acto de izamiento de la bandera de Espa\u00f1a en la Fortaleza San Luis. En San Francisco de Macor\u00eds, la misma actividad fue boicoteada a tiros.   <\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, en Moca, durante la noche del 2 de mayo de 1861, el coronel Jos\u00e9 Contreras y el ciudadano Cayetano Germos\u00e9n encabezaron a un grupo de patriotas que asalt\u00f3 el destacamento militar de la villa y proclam\u00f3 la restauraci\u00f3n del orden republicano, aunque a la postre casi todos resultaron sometidos (s\u00f3lo unos pocos pudieron escapar a la contraofensiva regular) y fusilados por instrucciones de Santana.   <\/p>\n<p>El 1 de junio de ese mismo a\u00f1o de 1861, el general Francisco del Rosario S\u00e1nchez, que se encontraba en el exilio desde 1859, encabez\u00f3 una expedici\u00f3n armada contra la anexi\u00f3n desde la frontera sur con Hait\u00ed, pero result\u00f3 traicionado por una conocida figura militar que en la v\u00edspera le hab\u00eda ofrecido apoyo, y tras una emboscada qued\u00f3 herido y fuera de combate, siendo juzgado y condenado a la pena capital por un tribunal servil de Santana, y fue ejecutado el d\u00eda 4 de julio en medio del pesar tanto de seguidores como de adversarios.  <\/p>\n<p>En el a\u00f1o de 1863 era p\u00fablico que en varios puntos del pa\u00eds se conspiraba contra el r\u00e9gimen anexionista. Santana, disgustado con las autoridades espa\u00f1olas por el incumplimiento de sus promesas de poder y canonj\u00edas, hab\u00eda renunciado a la capitan\u00eda general en julio del a\u00f1o anterior. Por doquier las autoridades espa\u00f1olas eran objeto de hostilidad y animadversi\u00f3n por parte de los dominicanos.     <\/p>\n<p>El 24 de febrero de ese mismo a\u00f1o de 1863, un grupo de j\u00f3venes de Santiago encabezados por el poeta Eugenio Perdomo trat\u00f3 de tomar por asalto la c\u00e1rcel p\u00fablica, donde hab\u00eda un regimiento de tropas gubernamentales, pero el objetivo no se logr\u00f3, y aunque por el momento pudieron evitar ser apresados, m\u00e1s tarde fueron detenidos el cabecilla y varios de sus compa\u00f1eros, que fueron juzgados por un tribunal espa\u00f1ol, condenados a la pena de muerte y ejecutados el 17 de abril pese a los m\u00faltiples ruegos de clemencia que se hicieron tanto en el Cibao como en la capital.   <\/p>\n<p>No obstante, la situaci\u00f3n era tan tensa y vol\u00e1til que el 11 de agosto de 1863 fue declarado el \u201cestado de sitio\u201d en todo el pa\u00eds, y las autoridades espa\u00f1olas, temerosas de no poder controlarla, pidieron tropas de refuerzo a Cuba y Puerto Rico.   <\/p>\n<p>El 16 de esos mismos mes y a\u00f1o se producir\u00eda el acto de mayor simbolismo para la resistencia interna en t\u00e9rminos de voluntad de soberan\u00eda y decisi\u00f3n de combate: un pu\u00f1ado de valientes patriotas, bajo el mando del general Santiago Rodr\u00edguez, iz\u00f3 la bandera dominicana en el cerro de Capotillo, en la fronteriza comunidad de Dajab\u00f3n, y proclam\u00f3 la lucha a muerte contra el ocupante espa\u00f1ol, con lo cual en muchos sentidos se dar\u00eda inicio a la Revoluci\u00f3n Restauradora.  <\/p>\n<p>La guerra contra los espa\u00f1oles, primero escenificada en el Noroeste y en el Cibao, pero luego extendida a todo el territorio de la media isla, ser\u00eda cruenta e irregular, y tendr\u00eda una caracter\u00edstica hasta el momento in\u00e9dita en nuestra historia: la gran participaci\u00f3n que tuvieron los dominicanos de m\u00e1s bajos estratos sociales, no ya como peones o servidores de se\u00f1orazgos regionales, sino de manera voluntaria y consciente.   <\/p>\n<p>El 14 de septiembre, luego de desalojar de Santiago a los peninsulares, los patriotas formar\u00edan un gobierno provisional en esta ciudad que ser\u00eda encabezado por el general Jos\u00e9 Antonio Salcedo (Pepillo) y que dirigir\u00eda de manera m\u00e1s formal la lucha por el restablecimiento de la soberan\u00eda dominicana.   <\/p>\n<p>(Ya en esta \u00e9poca descollaba en las hostilidades que se desarrollaban en el Norte un joven oficial que, con el peso del tiempo y debido a su arrojo e inteligencia en el combate, se constituir\u00eda en la m\u00e1s viva encarnaci\u00f3n del patriotismo criollo y, luego, en el l\u00edder del liberalismo nacional durante gran parte de la segunda mitad del siglo XIX: el general Gregorio Luper\u00f3n).  <\/p>\n<p>Salcedo era un hombre valiente hasta la temeridad pero de temperamento vol\u00e1til, y durante los \u00faltimos meses de su gobierno fue acusado de permitir (con su desidia y sus actitudes caprichosas) que se perdiera el impulso inicial de la contienda patri\u00f3tica, por lo que ser\u00eda depuesto de la presidencia el 10 de octubre de 1864 y sustituido por el general Gaspar Polanco.  <\/p>\n<p>El nuevo gobernante era un duro veterano de las lides independentistas que en su momento hab\u00eda hecho causa com\u00fan con los liberales del Cibao, y aunque durante su mandato la acci\u00f3n restauradora retom\u00f3 el impulso victorioso y se adoptaron m\u00faltiples medidas de corte progresista, su figura hist\u00f3rica qued\u00f3 manchada por haber ordenado el fusilamiento del general Salcedo el 5 de noviembre de 1864 bajo la imputaci\u00f3n de conspirar para entregar el gobierno a Buenaventura B\u00e1ez.   <\/p>\n<p>La guerra durar\u00eda aproximadamente dos a\u00f1os, y desde el punto de vista constitucional alcanzar\u00eda su punto cenital el 24 de enero de 1865, cuando fue reestablecida la Carta Magna liberal de febrero de 1858 y designado como presidente de la rep\u00fablica en armas el eximio civilista santiaguero Benigno Filomeno de Rojas.  <\/p>\n<p>Los espa\u00f1oles, por su parte, hostigados y derrotados por doquier dentro de la media isla, y con una opini\u00f3n p\u00fablica en la metr\u00f3polis cada vez m\u00e1s hostil a su participaci\u00f3n en esa guerra, primero decidir\u00edan anular la anexi\u00f3n (decisi\u00f3n de la reina Isabel del 3 de marzo de 1865) y, luego, pactar\u00edan la salida ordenada de sus tropas del pa\u00eds, lo que se producir\u00eda formalmente entre el 10 y el 25 de julio.    <\/p>\n<p>As\u00ed terminar\u00eda la Revoluci\u00f3n Restauradora, se reestablecer\u00eda la soberan\u00eda nacional y, acunada por el hero\u00edsmo y cargada de esperanzas, advendr\u00eda la Segunda Rep\u00fablica.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Primera Rep\u00fablica, inaugurada formalmente el 14 de noviembre de 1844 con la juramentaci\u00f3n de las autoridades dominicanas al amparo de 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