OY CUATRO MESES DESPUÉS DE LA MUERTE DE MI PADRE ANDRES A. SALAS.
Por: Andy Salas
Periodista Neoyorkino Vision Media Group Corp.
La muerte de un padre altera profundamente la identidad y la estructura emocional. Es una de las crisis vitales más intensas, ya que se pierde una figura de apego principal y un pilar de la historia personal. El proceso de duelo abarca respuestas psicológicas y físicas complejas.
Cómo debemos sentirnos hermanas y hermanos después de 4 meses de la muerte de nuestro padre. Buscar consuelo en sus recuerdos, sonrisas, consejos y formas de actuar, en nuestro caso no cualquier cosa, sobre todo mis hermanas Miladys, Betty, Cruz, Maribel y Carolina Salas. En cambio, como debemos sentirnos como nosotros sus hijos, nietos y nietas que son y fueron muy especial para nuestro padre ANDRÉS A. SALAS, hermanas y hermanos después de 4 meses de la muerte de nuestro padre, seguimos luchando con nuestra tristeza.
No existe una única manera «correcta» de sentirse, pero a los 4 meses del fallecimiento de un padre «ANDRÉS A. SALAS FRANCISCO» es completamente normal sentir una mezcla de incredulidad, tristeza profunda, agotamiento o incluso rabia. Es una etapa donde el impacto emocional sigue vivo y el proceso apenas comienza a integrarse.
El duelo a los cuatro meses de la muerte de un padre es una etapa donde la «anestesia emocional» inicial suele disiparse, dando paso a la dura realidad de la ausencia. Es completamente normal sentir un dolor profundo, altibajos emocionales, agotamiento o confusión, ya que el cerebro aún está integrando la pérdida.
Perder a un padre es una de las experiencias más difíciles de la vida. A los cuatro meses, es completamente normal que la tristeza sea profunda y que sientas que nada volverá a ser igual, ya que el amor y el apoyo de un padre son irremplazables.
Es probable que la comunidad experimente una mezcla de emociones complejas que van desde la tristeza , el duelo hasta la solidaridad y el orgullo. Al perder a un hombre que fungió a veces como padre y consejero de muchos que proveía apoyo y suplir necesidades básicas, los vecinos suelen sentir un fuerte sentido de pérdida, lo que exige fortalecer el tejido social para evitar el aislamiento de los más vulnerables. Sus hijos seguiremos su legado unido al de Nuestra querida por siempre Paula Diaz Esperanza «Peran».












