Funcionarios federales anunciaron este viernes importantes recortes en el suministro de agua para Arizona, California y Nevada durante los próximos dos años, ante la disminución de las reservas del río Colorado, una de las principales fuentes de agua para millones de personas en el oeste de Estados Unidos.
De acuerdo con el plan presentado por la Oficina de Recuperación, los tres estados reducirán en conjunto su consumo en 1.25 millones de acres-pie de agua al año, equivalentes a unos 1,540 millones de metros cúbicos, durante 2027 y 2028. Los recortes podrían aumentar dependiendo de las condiciones de la cuenca.
Arizona asumirá la mayor parte de las reducciones, mientras que Colorado, Utah, Wyoming y Nuevo México, ubicados en la parte alta de la cuenca, no tendrán recortes por ahora.
México también reducirá su consumo en 250,000 acres-pie, unos 310 millones de metros cúbicos, en virtud de un acuerdo entre ambos países.
«Hemos estado inmersos en este prolongado período de sequía que ya dura 26 años», declaró Andrea Travnicek, subsecretaria de agua y ciencia del Departamento del Interior. «Seguimos previendo una sequía prolongada en el futuro. Por lo tanto, continuar trabajando juntos como un todo dentro de la cuenca será de suma importancia».
Reservas del río alcanzan niveles críticos
Las nuevas medidas llegan mientras las autoridades enfrentan una situación cada vez más complicada en la cuenca del río Colorado.
Las normas actuales que regulan el uso y distribución del agua del río vencen en octubre y los siete estados que dependen de esta fuente no han logrado alcanzar un acuerdo sobre las reglas que regirán su utilización a largo plazo.
El invierno pasado se registró la menor acumulación de nieve de la que se tenga registro en la cuenca del Colorado, lo que agravó la presión sobre agricultores, industrias, ecosistemas y productores de energía hidroeléctrica.
El río abastece a decenas de millones de personas, además de numerosas tribus indígenas y comunidades de dos estados mexicanos.
A la escasez de agua se suman décadas de sobreexplotación, sequías prolongadas y temperaturas más elevadas asociadas al cambio climático. Esta combinación ha reducido las reservas de los dos principales embalses del país, el lago Mead y el lago Powell.
El lago Mead alcanzó recientemente su nivel más bajo desde que comenzó a llenarse hace unos 90 años, mientras que el lago Powell registró un mínimo similar aproximadamente una semana después. En conjunto, ambos embalses se encuentran en su nivel más bajo en casi 70 años.
Estados buscan una solución permanente
Los negociadores de Arizona agradecieron a California y Nevada por su cooperación para distribuir los recortes.
«Para 2027 y 2028, las reducciones que ahora se concretan aquí brindarán una estabilidad sustancial a la población», dijo Tom Buschatzke, director del Departamento de Recursos Hídricos de Arizona. «Continuaremos negociando y buscando la manera de operar a largo plazo, que es lo que todos deseamos».
JB Hamby, principal negociador de California para el río Colorado, consideró que el acuerdo ofrece «una certeza a corto plazo muy necesaria en un momento de riesgo extraordinario», aunque advirtió que se trata de «un puente, no una solución permanente».
Las autoridades de Nevada también respaldaron el acuerdo y señalaron que su objetivo sigue siendo alcanzar un consenso entre los siete estados que dependen del río.
En el sur de Nevada, Kyle Roerink, asesor principal del grupo conservacionista Great Basin Water Network, señaló que algunos proyectos de desarrollo, como un nuevo aeropuerto y centros comerciales, no han avanzado en medio de la crisis hídrica.
Roerink advirtió que nuevos recortes podrían limitar el crecimiento inmobiliario en el área metropolitana de Las Vegas.
«Cuando la presa Hoover, símbolo de la fortaleza y el poderío estadounidenses, se derrumba y pierde su esplendor, puede resultar aterrador», dijo Roerink. «Pero también puede representar una gran oportunidad para prepararnos de manera significativa para los próximos cien años«.











