Una inflamación de bíceps en la anatomía de Shohei Ohtani abrió el espacio para que el pasado viernes la MLB conociera a uno de los portentos más fascinantes.
Calificado como el sexto prospecto más cotizado de MLB Pipeline, Josué de Paula, un jardinero de 21 años, es la mezcla perfecta de un swing zurdo dulce, con ojo clínico en la zona de strike y un gran potencial de toletero.
Hijo del dominicano Josué de Paula Brito y la newyorkina Joy Sanders, el novato de los Dodgers nació en Brooklyn, pero en la adolescencia vino al país en busca del sueño de la firma y es el talento 23 que llega a Grandes Ligas desde la academia «El Niche Baseball Team«.
Ese programa que dirige Cristian Batista fue la cuna formativa de peloteros como Juan Soto, Elly de la Cruz, Otto López y Gregory Polanco. Ahora se anota otro jugador con condiciones excepcionales en De Paula, primo de los ex NBA Stephon Marbury y Sebastian Telfair.

Comparable a Soto
Luego de quemar el pitcheo con los Tulsa Drillers (sucursal Doble-A de los Dodgers), donde agotó 501 turnos y bateó para .303 con .948 de OBP, además de quedar líder de la Texas League en hits (152), dobles (37), jonrones (27) y empujadas (104), De Paula llega con un set de herramientas parecidas a las que Soto exhibió en su primer año.
«Se parece a Soto en la disciplina en el home plate y en el bateo«, dijo Batista a Diario Libre. El depurado entrenador empezó a trabajar con De Paula con 15 años de edad, en 2020, razón por la que algunos scouts le dijeron que «estaba tarde» y que debía hacerlo pitcher.
Batista siguió su instinto, lo preparó como jardinero, y el bate de De Paula hizo el resto. En enero de 2022, ya los clubes con los presupuestos comprometidos en contratos previos, los Dodgers encontraron un hueco y le pagaron un bono de 397,500 dólares.
En 2026, su Chase Rate (tasa de swings a pitcheos fuera de la zona) fue de un sorprendente 14 %, la cifra más baja en todo el sistema de los Dodgers para jugadores con más de 400 apariciones. En todas las ligas menores en 2026, el promedio de esa métrica está en 30 %.
- «En eso De Paula es igual que Soto; es un bateador fino y sabe tomar bases por bolas«, indica Batista en su base de entrenamientos, en Villa Mella.
El domingo pasado, De Paula se hizo viral en las redes al reaccionar (a lo Juan Soto) moviendo la cabeza mientras negaba que un pitcheo del abridor de los Rojos, Nick Lodolo, era strike, y el árbitro lo cantó bola. El catcher Tyler Stephenson, uno de los 10 mejores revirtiendo desafíos, llamó al ABS para que se revisara el lanzamiento.
La vista láser de Josué, estaba en lo correcto. El pitcheo estaba 0.9 pulgadas debajo de la zona de strike, por lo que fue confirmado como bola y De Paula terminó con una transferencia, su quinta en cino psartidos.
Y si de poder se trata, De Paula en apenas su tercer partido pegó un cuadrangular de 416 pies como su primer hit en las Las Grandes Ligas. «Si la salud lo acompaña, será una súperestrella», señaló Batista con una gran sonrisa.

«Nosotros no hacemos robots»
Batista apunta a que el éxito de su academia se debe a que aunque reconoce que la sabermetría es importante en el béisbol de hoy él se declara «vieja escuela» y, por lo tanto, entiende que los niños y jóvenes deben jugar muchos torneos de béisbol para que como futuros peloteros desarrollen el corazón, la actitud e inteligencia de los verdaderos jugadores.
«Ahora están más atentos a que si saca el bate a 110 mph, si corre 6.6 segundos, pero eso no es dominio. Aquí nosotros no hacemos robots», enfatizó al tiempo de destacar que desde Juan Soto hasta Josué de Paula todos sus prospectos jugaron en decenas de torneos amateurs para mejorar sus condiciones, además de que aconseja nunca dejar la educación.












