Mientras Europa y la OTAN hacen un sacrificio extraordinario para defender a Ucrania de la injustificada y anacrónica invasión rusa, y también evitar una expansión de ese dominio a otros países de la antigua Unión Soviética, como Polonia, Estonia, Lituania y Hungría, el señor Trump le levanta las sanciones a Rusia para comprarle diésel barato y bajar los precios en Estados Unidos. Mientras, Europa bloquea el gas y petróleo ruso y paga un alto costo por ello. Dijo que acabaría la guerra entre Rusia y Ucrania en 24 horas y dos años después esta peor que nunca.
La decisión de Washington de levantar las sanciones a Rusia es absurda e irracional, más aún, siendo miembro de la OTAN y un aliado perpetuo de Europa. Trump critica a Joe Biden por haberle entregado armas a Ucrania gratis, pero en su absurda guerra con Irán ha gastado más de US$40 mil millones y cada día esa cifra aumenta. Una guerra que esta perdiendo y que ha llevado al mundo a una crisis económica desesperante.

¿Es que el presidente Trump no entiende quienes son sus verdaderos enemigos? No hay que ser un mago para entenderlo. La alianza entre Rusia y China tiene un solo objetivo: destruir a Estados Unidos o debilitarlo por cualquier vía.
Sus vecinos, Canadá y México, con los que tiene un acuerdo de libre comercio, también son víctimas de sus ataques y penalizaciones arancelarias.
Mientras eso sucede, los amigos de Trump reciben cada vez más golpes. Aranceles del 12.5% a sus mejores aliados aun teniendo superávit comercial, como es el caso de República Dominicana, ataca e insulta a todos los líderes europeos, le impone multas a los barcos españoles que llegan a puertos estadounidense y se distancia de su aliados en Oriente Medio, abandonándolos a su suerte, mientras los Hutíes atacan a Arabia Saudita e Irán golpea a los Estados Árabes Unidos y destruye petroleros que intentan cruzar el Estrecho de Ormuz.
No resulta nada raro que la aprobación de la gestión del presidente Trump esté en un 37%, con posibilidades de perder las elecciones en ambas cámaras el próximo 3 de noviembre.
Es un maestro de la desinformación dando cifras inventadas y deformando la realidad económica de Estados Unidos mientras la gente grita por la inflación y los altos precios de la energía y los combustibles. Trump sigue hablando de que ganó la guerra contra Irán, pero este sigue controlando Ormuz y recargando su capacidad armamentista, con ayuda de Rusia y China. Además, su programa de enriquecimiento de uranio sigue viento en popa.
Nadie puede descifrar lo que Trump piensa sobre la geopolítica. Solo apuesta a que la IA le dará suficiente poder para controlar el mundo.
¿Y China?












