Plan ‘Verano Seguro 2021’ de la Ciudad de Nueva York enfrenta prueba de fuego para contener ‘epidemia’ de balaceras

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Con apenas un pie puesto en los primeros días de calor de este 2021 y con el antecedente sangriento del pasado fin de semana, cuando se confirmaron 30 balaceras, las autoridades de la Ciudad de Nueva York están apostando todo este año al nuevo programa ‘Verano Seguro’, para contener la ‘epidemia’ de disparos en la Gran Manzana en la temporada veraniega que apenas comienza.

En esta oportunidad, ‘Verano Seguro’ maneja una receta muy distinta a años anteriores, cuando el ingrediente principal era aumentar exponencialmente la presencia policial. Ahora se pondrán más recursos en los planes de intervención comunitaria y los uniformados se desplegarán en puntos muy específicos.

Este nuevo ‘escudo’ contra la violencia criminal, que tradicionalmente toma fuerza en los días más calientes del año en las calles de la Gran Manzana, no tiene nada que ver con el plan ‘All-out-summer’ que por más de cinco años atiborraba a algunos vecindarios de funcionarios, que incluso eran sacados de sus labores administrativas de oficinas en el Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (NYPD).

El alcalde Bill de Blasio describe esta estrategia, que tendrá su primera prueba de fuego este feriado del ‘Memorial Day’, como un “sistema de manejo de crisis que incorporará a las personas en las propias comunidades para combatir la violencia armada y traer a nuestra ciudad de regreso”.

Este plan ‘Verano Seguro’ trae a cuestas, que solamente en el pasado mes de abril, la acción de las armas de fuego tuvo un alarmante incremento del 166% con respecto al 2020, un año ubicado ya en los registros de las dos últimas décadas como el más violento, marcado además por la pandemia, la nueva ley de fianzas, reformas policiales y tensiones raciales.

¿Cómo interrumpir la violencia?
En concreto, una de las acciones más claras de este plan ha sido dirigir más recursos a organizaciones de interrupción de violencia lideradas por dirigentes comunitarios, que en muchos casos, han tenido en el pasado problemas con la justicia. Y ahora se acercan a jóvenes para persuadirlos a alejarse del crimen.

La Oficina de Justicia Criminal de la Alcaldía puso en la mira a 31 zonas calientes de la ciudad, pero esta vez no para enviar más refuerzos policiales, sino para aumentar el presupuesto a coaliciones que aseguran tener experiencia en bajar la ‘presión del fuego’ en los barrios más pobres.

Por ejemplo, María López de la organización ‘Abajo las balas, Arriba la Vida’ (GDLU) que tiene su centro de operación en el Hospital Lincoln de El Bronx, aseguró a El Diario que la idea es que no se siga repitiendo la “pesadilla de años anteriores”.

“Nosotros como dirigentes comunitarios nos acercamos a personas, a niños de zonas violentas, que no le tienen confianza a la Policía. Sabemos exactamente de qué se trata y cómo sacarlos de ese mundo para que no cometan fechorías y sepan que tienen programas en donde la Ciudad los ayuda”, compartió María de origen puertorriqueño.

Con una inversión de casi $40 millones la Administración Municipal se ha asociado con una red de grupos de interrupción de violencia, expandiéndose este 2021, a 22 comisarías de los cinco condados.

Jessica Mofield, portavoz de la Oficina del Alcalde para Prevenir la Violencia Armada (OPGV), argumenta que se ha demostrado durante mucho tiempo que esta fórmula “no solo reduce los incidentes de violencia en los vecindarios”, sino que también es una forma eficaz de garantizar que los servicios lleguen a los más necesitados.

Queens en el mapa
En este verano habrán otras novedades en la estrategia ‘antibalas’. En el mapa de acciones se encuentra ahora el Este de Queens, que se une a los puntos calientes de El Bronx, el Norte de Brooklyn y el Alto Manhattan.

Allí, en donde la comisaría 105 de NYPD tiene su acción, se ubica una de las áreas geográficas más grandes por cubrir, con casi 13 millas cuadradas y 354 millas de carreteras. En donde además, se han encendido todas las alarmas, ante un aumento del 50% de los tiroteos en los primeros meses de este año.

Ya hay reacciones de liderazgos locales. Donovan Richards, presidente del Condado de Queens reconoce que es extremadamente difícil mantener la paz en algunas comunidades que “están abrumadas”. Pero, tiene la fe puesta en que con la expansión de recursos a organizaciones para “curar la violencia” en estos vecindarios, al final del verano se podrían sacar otras cuentas.

“Es un recurso bienvenido que el Este de Queens necesita. Debemos hacer todo lo posible para detener la violencia armada e invertir en nuestros vecindarios mientras los mantenemos seguros”, remarcó Richards.

Dos organizaciones como la Fundación ‘King of Kings’ y ‘100 Suits for 100 Men’, desde principio de mayo cuentan con más recursos financieros para abordar a jóvenes en riesgo de incorporarse a la acción de pandillas o simplemente estar tentados a cometer actos delictivos.

Escuchando a la cuadra
La Fiscal del Distrito de Queens Melinda Katz, mostró su confianza en estas “acciones multifacéticas” para detener la escalada criminal.

“El distrito más seguro es aquel en el que trabajamos con nuestros jóvenes para asegurarnos de que nunca se conviertan en parte del sistema de justicia penal. La Oficina de Justicia Criminal de la Alcaldía ha dado un paso importante para detener la violencia armada y poner fin al ciclo de dolor en nuestros vecindarios”, subrayó Katz.

La comisaría 105 de la Uniformada sirve a comunidades de Queens Village, Cambria Heights, Laurelton, Rosedale, Springfield Gardens, Bellerose, Glen Oaks, New Hyde Park y Floral Park.

En estos vecindarios, efectivos del NYPD han organizado reuniones virtuales para oír los temores de los vecinos, bajo la estrategia denominada ‘Construyendo tu Cuadra’. También se están promoviendo para las próximas semanas jornadas de entrega de armas de fuego a cambio de dinero en efectivo.

La misma dinámica de interacción policial se adelanta en los cinco condados.

NYPD puja por más horas extras
El comisionado de Policía Dermot Shea, en medio del forcejeo que se mantiene en la ciudad por el presupuesto de la institución policial ha defendido la tesis de que se necesitan “más policías y pago de horas extras” para combatir el crimen durante los meses de recuperación pandémica.

El máximo jefe del NYPC reconoció en una audiencia del Concejo Municipal que la inversión de horas extras está en un mínimo de 15 años.

El año pasado se gastó un total de $837.5 millones en pago de tiempos adicionales de oficiales, y un promedio de $740.4 millones en los últimos cinco años. Legisladores locales plantean reducir más fondos para la Uniformada.

“Las horas extraordinarias son una herramienta vital para mantener la seguridad pública. Nos permite un despliegue en vecindarios con niveles crecientes de tiroteos, incluso en nuestro sistema de tránsito y desarrollos de viviendas”, defendió Shea.

Los delincuentes están ‘alzados’
Mientras las noticias sobre actos violentos con implicación de pólvora siguen abundando en la Gran Manzana, algunos sectores comerciales exigen más presencia policial en los vecindarios, especialmente los más pobres.

Tal es el caso de Radhames Rodríguez, presidente de la Unión de Bodegueros de América (UBA), quien comenta que su gremio está en el extremo de quienes demandan más fuerza y presencia de oficiales en las calles.

“Nosotros que estamos en cada cuadra de esta ciudad, somos testigos y padecemos día a día qué pasa con la delincuencia. Necesitamos triplemente más oficiales en El Bronx, por ejemplo. Yo entiendo que existan programas para ayudar a los muchachos a salir adelante y darle oportunidades, pero eso no se logra en unos meses”, estimó el líder de este gremio.

A juicio de Rodríguez, casi todos los bodegueros viven situaciones incómodas y de amenazas, porque muchos jóvenes le perdieron “el respeto a la autoridad”.

“Vienen los días de violencia y nosotros como gremio seguimos exigiendo más acción, para que los funcionarios cumplan su función. Vemos como entran jóvenes alzados con pistolas a nuestros negocios todos los días. Hay muchas armas en la calle. Estamos volviendo a los años 80″, aseveró.

Asimismo, Darío de León, dirigente comunitario dominicano y deportivo del Alto Manhattan comenta que él está del lado de más autoridad y de ley en la ciudad.

“Mi humilde opinión es que no se puede ser muy flexible porque la gente abusa. Tenemos que respaldar más a la policía”. concluyó.

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