La táctica policial ‘Stop and Frisk‘ (Pare y Revise) vuelve a poner en el ‘sillón de las acusados’ al Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York (NYPD).
Este jueves una amplia coalición que promueve reformas policiales en la Gran Manzana, denunció en frente de la Comandancia Central de la Uniformada en el Bajo Manhattan, que la práctica está vigente y sigue dirigida desproporcionadamente a personas negras e hispanas de los vecindarios pobres. Por ello, anunciaron una nueva demanda en donde solicitan a la misma Corte que prohibió esta práctica en 2013, que ordene la incorporación de una junta comunitaria al ‘monitor federal’, la instancia que supervisa la actuación de los funcionarios.
“Han pasado ocho años desde el fallo histórico que determinó que el programa de detenciones de la Policía de Nueva York era inconstitucional. Y hasta la fecha no ha habido reformas disciplinarias. Mientras que las comunidades continúan experimentando detenciones abusivas, han sido excluidas del proceso de supervisión, con poca transparencia”, explicó Monifa Bandele, portavoz de Comunidades Unidas por la Reforma Policial y miembro del Movimiento Malcolm X.
En la querella conjunta piden al tribunal que agregue una Junta de Colaboración Comunitaria (CCB) que asesore y brinde información a las partes interesadas al tribunal y al supervisor federal, sobre el progreso del NYPD en la implementación de reformas.
El Defensor del Pueblo de la ciudad de Nueva York Jumaane Williams reiteró que siguen observando una vigilancia policial “dispar e inconstitucional”, especialmente ahora que existe un aumento de la violencia.
“Es fundamental que la forma cómo se supervisa a los oficiales se modifique, para incluir aportes de las comunidades que enfrentan los mayores impactos de las prácticas policiales dañinas. Los tribunales en el pasado han tratado de interrumpir estos abusos, ahora tengo la esperanza de que promulguen este cambio para permitir que las voces de la comunidad sean escuchadas”, dijo el funcionario.











