Sin ninguna duda, uno de los exponentes que reflejan con mayor fidelidad el grado de valores humanos positivos en la cultura de un país es el nivel de su masificación y democratización. En nuestra postmodernidad y en el mundo de la tecnología digital, la masa tiene cada vez más un papel desafiantemente importante y activo. Ya a principio de siglo 20´ Ortega y Gasset nos hablaba de eso <
Empero, en medio de este mundo maravilloso de la tecnología digital el hombre se ha convertido en un <
Ingenuamente creí, al leer los <
Antes del contenido cultural es necesaria una desculturalización de la cultura. Cuando me he referido a una desmasificación cultural no aludía a una <
La palabra cultura en nuestro país está colmada de un contenido semántico tan “positivo”, que hay que replantearse los conceptos de las políticas culturales; si lo que finalmente perseguimos es una renovación social.
Es evidente, que la cultura en sentido genérico es fabulosa porque a menudo sólo nos hace pensar en los símbolos que las representan: las artes, la educación, la sensibilidad, las tradiciones, la posibilidad de conocer otras culturas, etc. Pero desafortunadamente, también singulariza los hábitos de cómo una comunidad vive y proyecta sus identidades estableciendo vínculos sociales negativos.
Y si vemos cómo esos vínculos sociales en nuestra cultura se han establecido, pues inmediatamente veremos relaciones jerárquicas basadas entre caciques y subordinados. Una cultura que fomenta relaciones de corrupción, de exclusiones clasistas, racistas, machista, de acoso y violencia hacia la mujer. Una cultura que desacata la honestidad, la justicia, el respeto al prójimo y promueve el individualismo, el interés personal y la impunidad. Una cultura condicionada por un modelo económico que sólo induce a la corrupción y a una sociedad, donde la igualdad está desnaturalizada.
Para construir un <
“…Nuestra realidad económica, social, educativa y cultural representa el mayor obstáculo para que las presentes generaciones de dominicanos y dominicanas logren superar la enorme brecha existente entre ricos y pobres y la marginación de un significativo sector de la población. La cultura también construye identidad, sentido de pertenencia y es una de las bases de la confianza recíproca entre los ciudadanos para construir un proyecto colectivo. La cultura es una de las fuentes de la cohesión social”.
(Lineamientos del PRM cap. 15. pág. 78)
La nueva designada ministra de cultura – si es que realmente tiene la voluntad – debería tener bien claro estos conceptos. Entendemos que liderar el Ministerio de Cultura sin previa experiencia y los conocimientos requeridos en un tiempo y espacio de exigencias legitimas, es más que un reto; es un compromiso con toda la sociedad dominicana. Mas si persiste el clan familiar, el club de amiguitos y la ineptitud como hasta ahora ha existido. Entonces, esto será otro fracaso más de este desatinado gobierno y una derrota más para el pueblo dominicano.











