Por JOSÉ SILLIÉ
El rediseño de la Ciudad Colonial ha tomado un sesgo definitivamente eurocentrista.
De los tres componentes étnicos de nuestra formación cultural predomina la exaltación de todo lo español con excepción de un honroso recordatorio de la cultura indígena a través del Monumento al Sermón de Montesinos sumado al recientemente inaugurado Centro Cultural Taino.
El gran ausente, sin embargo, sigue siendo el componente africano que, luego de la desaparición de los tainos a escasas décadas del encuentro de las razas, formó la gran fuerza de trabajo sustituta que construyó una parte importante de nuestra Primada, bajo el liderazgo de Ovando y otros.
Fue el del esclavo Lemba, alzado en armas contra la esclavitud en 1545, el único recordatorio de esa raza totalmente invisibilizada en nuestra Zona Colonial y cuya esfinge reposa olvidada en el complejo cultural de la Máximo Gómez.
Bien haríamos en colocarla en algún parque de nuestro remozado Centro Histórico para honrar el sacrificio de esos esclavos cuya impronta cultural la llevamos hoy en el ADN de la dominicanidad.












